La Universidad de Panamá y los cursos virtuales

Eduardo Flores Castro

El siglo XXI es el escenario en el que la innovación tecnológica tendrá un fuerte impacto por su magnitud e importancia sin precedentes. Nuestro estilo de vida, nuestra forma de pensar y organizar las ideas reciben influencia cada vez mayor de las nuevas tecnologías. No existe un aspecto de la vida cotidiana en el que la tecnología no imprima su rúbrica, obligando a los más recelosos a hacer uso de ella.

La educación en todas sus formas y niveles es quizá el mejor ejemplo de esta realidad. De aquí, que la Unesco mantiene como una de sus tareas inmediatas la promoción y desarrollo de competencias a través de la incorporación directa de las nuevas tecnologías al proceso de enseñanza-aprendizaje.

Muy ligada a las aplicaciones tecnológicas está la denominada Educación Virtual, la cual es una variante de la Educación a Distancia, con la particularidad de que sus herramientas emplean el Internet como autopista de comunicación que entrelaza a docentes y estudiantes sin limitaciones temporales ni espaciales. Con la llegada de la WEB, se potencian las posibilidades del aprendizaje virtual, mediante el desarrollo de aplicaciones específicas, redes sociales y sobretodo el surgimiento de sistemas de administración de contenidos. En su conjunto, todas estas herramientas favorecen la verdadera democratización del conocimiento sustentado en una visión globalizada de la educación.

La educación universitaria tiene mucho que ganar al introducir la variante virtual en su abanico de ofertas metodológicas. Estudios recientes señalan que las 20 universidades más prestigiosas de Norteamérica y el Reino Unido han introducido la virtualidad en un 38 % de su oferta académica. Expertos, pronostican que para el 2020 la enseñanza virtual podría alcanzar un 60 %.

La Educación Virtual para los estudiantes de la Universidad de Panamá (UP), representa otra opción de capacitación desde cualquier lugar o región sin las limitaciones geográficas como obstáculo. Ellos no tienen que interrumpir sus estudios por cambios de horario laborales, embarazos, etc. Ofrece de manera honrosa, capacitación a personas con capacidades disminuidas. Da acceso las 24 horas a los contenidos y objetos de aprendizaje elaborados para estimular el autoaprendizaje. Reduce el número de horas presenciales de un programa académico, disminuyendo el estrés que producen los horarios tradicionales que no siempre consideran la inseguridad y los problemas de movilización que enfrenta el estudiante. Da la oportunidad de recibir una educación de calidad con contenidos actualizados y estandarizados.

La Educación Virtual para un docente, representa la oportunidad de elaborar aulas virtuales como herramientas didácticas. Permite interactuar de forma personalizada con cada participante a través de foros y video-conferencias. Da seguimiento particular a cada participante y permite medir su avance. Responde a dudas específicas de cada participante en tiempo real y diferido. Permite actualizar los contenidos de un curso anualmente, y posibilita elaborar pruebas formativas y sumativas en línea.

Para el logro de estos objetivos, se requiere que nuestra universidad realice una serie de adecuaciones de forma y fondo. Se debe considerar la posibilidad de que en algunos casos se haga una organización docente bimodal, en los que se incluyan horas presenciales y horas virtuales en la organización académica del docente. Debemos iniciar una revisión de aquellos cursos a nivel de licenciatura y postgrado que, de acuerdo a las consultas con los docentes, permitan una gradual pero sistemática virtualización de sus contenidos. La renovación tecnológica de la UP es una necesidad.

CATEDRÁTICO DE FÍSICA, UNIVERSIDAD DE PANAMÁ.

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Los postgrados y la renovación de la Universidad de Panamá

Por Eduardo Flores Castro

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, ha definido la Universidad como un espacio para la producción de conocimiento. De aquí, que los postgrados son los llamados en primera instancia a la producción, difusión y aplicación de conocimiento. Por lo tanto, el sistema de postgrado, junto a la investigación, es un factor estratégico para el desarrollo social sostenible e incluyente, basado en el conocimiento. De este modo, la pertinencia social debe ser el referente central para la creación y evaluación de los programas de postgrado.

En Latinoamérica, los postgrados han tenido una gran expansión en las últimas dos décadas. A esa expansión han coadyuvado diversos factores, entre ellos, la presión por una mayor especialización al interior de las profesiones, generada por la competencia en el mercado laboral; la generalizada percepción del deterioro de la calidad de la formación del pregrado; la obsolescencia de los saberes frente a la acelerada producción de nuevos conocimientos y tecnologías; y las nuevas demandas sociales.

En la Universidad de Panamá (UP) los postgrados también han tenido crecimiento. No obstante, se trata de un crecimiento por agregación, determinado por criterios de oferta, sin atención a una programación y planificación basada sobre estudios de necesidades y demandas sociales. De igual manera, los postgrados se han desarrollado con una débil vinculación con el mundo laboral. En el caso de las maestrías de modalidad profesional, cuyo objetivo es generar capacidades para aplicar conocimiento, han tenido escasas interrelación con los sectores productivos. En el caso de las maestrías de modalidad académica, cuyo objetivo es formar investigadores, han tenido escasos vínculos con centros y proyectos de investigación. Algunos se han creado sin contar con los equipos de laboratorio necesarios, pensando solo en la autogestión, dejando de un lado la acreditación de la Universidad. Todo programa de maestría debe incluir como título intermedio un diploma de especialización, de manera que se optimice el esfuerzo que hacen los estudiantes, que en algunos casos se ven imposibilitados de concluir sus estudios.

La Renovación del Sistema de Postgrados en la Universidad de Panamá requiere concertar acuerdos específicos con sectores productivos y empresariales que posibiliten la aplicación de conocimientos e innovación y, al mismo tiempo, se constituyan en espacios de aprendizaje para nuestros estudiantes. Sobre la base de esta concertación, se debe construir una agenda para la creación de programas de especialización, maestrías, doctorados y postdoctorados. Mejorar la calidad de nuestras Licenciaturas es una tarea de igual importancia, y es imperante dotarlas de los equipamientos necesarios, para que logren certificarse, pues serán estos egresados los que se incorporarán a los postgrados.

Es indispensable diseñar modelos pedagógicos y didácticos no tradicionales, con un fuerte soporte en las tecnologías de información y comunicación. Pero para esto es necesario incorporar un núcleo básico de profesores que le dedique una alta proporción de su tiempo a los programas de postgrado, donde desarrollarán actividades de docencia e investigación. Además, es forzoso llevar la formación de los investigadores a otros espacios de aprendizaje, tales como centros de investigación de excelencia del país y del exterior, mediante acuerdos de cooperación, el desarrollo de pasantías y planes de movilidad académica de estudiantes y profesores.

Se requiere además, generar condiciones y oportunidades para que los egresados de los programas de postgrado tengan dominio de lenguas extranjeras, particularmente aquellas que dan soporte a la circulación del conocimiento y a las relaciones económicas entre los países. De aquí que es nuestro deber ampliar las oportunidades de acceso, permanencia y egreso del postgrado a los más amplios sectores sociales, étnicos y culturales, bajo la concepción del carácter público de la universidad y del conocimiento como un bien público.

CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ.

Universidad renovada e investigación

 

Eduardo Flores Castro

La investigación en la Universidad de Panamá (UP) necesita de una priorización institucional y una consultada definición de las líneas estratégicas de mayor impacto. Esto demanda incrementar el apoyo a esta actividad, aumentar la cantidad de académicos dedicados a la investigación e incorporar a jóvenes talentosos con estudios de doctorados, para acrecentar el impacto de las publicaciones y las patentes registradas, difundir ampliamente los trabajos realizados y ofrecer mayores incentivos a los docentes que investiguen. Se requiere promover los intercambios académicos, sobre la base de una sólida cultura de la investigación, para fortalecer, en pro del país, los vínculos entre la UP, las empresas y el Estado.

Para un docente con gran cantidad de horas de clases, aunado a las obligaciones de horas de servicios administrativos, le es muy difícil cumplir con las exigencias que implica un proyecto de investigación, de ahí la necesidad de que el nuevo modelo de gestión rediseñe la Institución para impulsar la investigación científica en todos los campos del conocimiento.

El enfoque moderno que debemos aplicar es el de investigación-desarrollo-innovación, hacia la sociedad y la propia institución educativa; es decir, no existe innovación sin desarrollo y no existe desarrollo sin investigación. Nuestra propuesta es considerar a la investigación como la actividad donde se invierten recursos para generar y aplicar el conocimiento, con el fin de superar los problemas que enfrenta la sociedad.

La UP está obligada a dignificar y restablecer el ejercicio de una política de investigación indispensable para contribuir al desarrollo de la Institución y por ende de la Nación. Para esto se requiere consolidar la UP como el centro de investigación por excelencia del país; contribuir en la solución de los problemas nacionales y regionales, vinculando líneas de investigación con las políticas de Estado, los sectores productivos y las comunidades. Entre los temas que debemos abordar en nuestras investigaciones están: los problemas energéticos, hídricos, tierras, salud, seguridad pública y alimentaria, cambio climático e identidad cultural y nacional. Pero para fomentar la investigación, debemos crear conciencia a nivel gubernamental y empresarial, sobre su importancia para el desarrollo de un país y sensibilizarlos para que se invierta más recursos en la misma. Es necesaria una norma legislativa en donde un porcentaje del presupuesto de la UP, esté destinado exclusivamente a la investigación.

Debemos fomentar la transferencia de los resultados de investigación a los distintos sectores sociales. Crear un sistema con miras a ofertar nuestros potenciales y participar de licitaciones, para generar recursos para su sostenimiento y apoyo al desarrollo de las ciencias, las humanidades, administrativas y las artes. Pero para esto, debemos establecer programas de incentivos a los investigadores y de perfeccionamiento continuo a través de la cooperación nacional e internacional. Además, de impulsar las políticas de investigación mediante doctorados y postdoctorados, promoviendo la investigación y la extensión en la Institución.

Nuestra institución, debe establecer incentivos y facilidades de horarios a los docentes que obtengan financiamiento para sus proyectos de investigación. Debemos promover y estimular la partición en convocatorias de concurso para realizar proyectos de investigación, dando a conocer los organismos que apoyan la investigación y los procedimientos.

Es necesario crear un sistema que facilite la movilidad de docentes investigadores y estudiantes que contribuyan a enriquecer los núcleos de investigación. Promover y valorar la publicación en revistas indexadas, los resultados de los proyectos de investigación, los trabajos de tesis, las patentes y dar estímulos a sus ejecutores. Es menester revisar el sistema de evaluación y los procedimientos referentes a las ejecutorias producto de investigaciones. Es imperioso realizar jornadas académicas de estudiantes de postgrado y pregrado, con el objetivo de difundir sus proyectos de investigación o trabajos de graduación; y motivar a la empresa privada a premiar los trabajos más destacados. Por todo lo planteado, es imprescindible crear la Carrera de Investigación, ya que el futuro de nuestra universidad está fundamentado en la investigación.

CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ.

Los estudiantes y la renovación universitaria

Eduardo Flores Castro

Los estudiantes son la principal razón de todo proceso educativo. De aquí que el eje central de la renovación universitaria es la revisión y actualización del perfil del egresado, teniendo como horizonte el centenario de la Universidad de Panamá en el año 2035. En este debate renovador han de participar todos los universitarios y la sociedad, pero especialmente los estudiantes como objeto y sujeto del proceso renovador.

Las realidades y tendencias de la educación superior nos indican que la universidad pública debe cumplir una doble misión: la de forjar los futuros profesionales con una formación científica y humanista de calidad mundial, y la de cimentar una alta conciencia social y responsabilidad ambiental. Esto conduce necesariamente a la evaluación de los contenidos de las carreras, las modalidades de los aprendizajes, la estructura académica, los períodos académicos, el servicio social universitario y la necesidad de la internacionalización de las formaciones, no solo a través de los contenidos sino mediante la movilidad estudiantil, intercambios con universidades de otros países, dobles titulaciones y otras variantes.

Si tomamos en cuenta que menos del 30 % de los estudiantes que se matriculan en primer año terminan sus carreras, debemos estudiar la posibilidad de crear títulos intermedios. De esta forma, un joven que se tenga que retirar después de haber aprobado dos años de su carrera, tendrá la posibilidad de ejercer una profesión.

La drástica disminución de la matrícula estudiantil de la Universidad de Panamá, en los últimos 15 años, exige un profundo análisis sobre las reales causas, a fin de hacer las rectificaciones que estimulen el aumento de la convocatoria a sus aulas. Al respecto, es necesario señalar que el costo popular de la matrícula debe mantenerse, para así facilitar que nuestra población tenga acceso a la educación universitaria. Es preocupante que miles de jóvenes no ingresan a la universidad, lo que se refleja en una tasa de escolaridad universitaria muy por debajo del 50 % que ha establecido la Unesco para que un país pueda alcanzar su desarrollo.

La infraestructura, los equipos y los servicios universitarios deben responder a las necesidades de los estudiantes. Entre otros requerimientos, es indispensable la disposición de Internet inalámbrico con mayor rapidez y sin restricciones, modernos laboratorios, equipos de tecnología informática suficiente, proceso de matrícula en línea eficiente, mejorar los servicios del sistema de bibliotecas con apoyo tecnológico y ampliación de sus horarios de atención. Hay que reorganizar el servicio de protección para garantizar la seguridad. También los servicios de cafetería deben reorganizarse con ayuda de nutricionistas para garantizar la calidad de las comidas y establecer horarios más adecuados. Por medio de alianzas externas, es imperante la creación de un robusto programa de becas por méritos y por necesidades económicas.

El proceso de renovación universitaria reclamado tiene que tomar en cuenta las nuevas características de los actuales estudiantes. Las dos terceras partes de la matrícula es femenina y la mayor parte de los estudiantes son de bajos ingresos familiares. Comparten las aulas estudiantes que trabajan con los que solo estudian, los procedentes del interior con los de la capital, indígenas, discapacitados, profesionales que estudian otra carrera y extranjeros. Habría que agregar las condiciones de ser hijos, padres, madres, casados, solteros, jóvenes y adultos.

La universidad no solo está llamada a formar profesionales sino también a promover líderes y ciudadanos con responsabilidad social. La organización y acción estudiantil en sus diversas expresiones, forma parte en la forja de nuevos liderazgos. Por eso hay que fijarse el propósito de tener estudiantes con memoria histórica, que estudien y valoren los hechos ejemplares protagonizados por las generaciones pasadas del movimiento estudiantil. Dentro de dos años, en el 2018, se conmemorará el centenario de la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918, gesta estudiantil argentina que impactó a la América Latina. Esta es una excelente oportunidad para reflexionar sobre la historia de la reforma universitaria panameña y latinoamericana.

CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ.

Un movimiento académico

Eduardo Flores Castro

En conmemoración del 76 aniversario de la Universidad de Panamá, un número plural de docentes, estudiantes y administrativos, hemos adoptado la decisión trascendental de constituir el Movimiento de Renovación Universitaria (MRU), organización abierta a la participación de egresados y ciudadanos comprometidos con la mejora de la calidad de la Universidad. Este movimiento se crea en base al pleno ejercicio de las libertades de reunión, organización, manifestación, pensamiento y expresión, consagradas en la ley y la Constitución Nacional.

El Movimiento de Renovación Universitaria tiene entre sus fines: promover el liderazgo académico en todo el sistema educativo nacional, desde una visión propositiva y participativa; construir un nuevo modelo de universidad que tenga como eje la renovación constante, entendiendo que esa es la mejor vía de defensa y acrecentamiento de la autonomía y su naturaleza pública. Demandar mejor calidad en la formación del estudiante universitario; crear conciencia sobre la necesidad de una nueva cultura que incluya la actuación ética, la transparencia y la rendición social de cuentas. Velar por el ejercicio de la democracia, las libertades y el respeto a los derechos de los docentes, estudiantes y administrativos, así como fortalecer los vínculos con los egresados y la sociedad.

Los organizadores del MRU ponen a disposición de los estamentos universitarios y la ciudadanía una opción de participación académica fiel a la defensa de las tradiciones democráticas de la Universidad, que preserve su carácter de institución pública, pero comprometidos con el imperativo de la renovación y mejora de su calidad.

El MRU aportará, desde su perspectiva académica, en la búsqueda de soluciones a los problemas nacionales, tales como el deterioro de nuestro sistema educativo, la crisis del sector salud, el aumento de la criminalidad y los peligros que puedan amenazar a la institucionalidad democrática. En síntesis, caminarán en el rumbo de una universidad que sea atenta de los afanes de nuestro pueblo.

Sobre elecciones en la UP

Panamá, 13 de febrero de 2015

Profesor Ricardo Parker
Presidente del Organismo Electoral
Universidad de Panamá

Respetado profesor:

Reciba un cordial saludo y los mejores deseos en las delicadas funciones que realiza en pro de nuestra Institución. El martes 3 de febrero de 2015, en un acto público realizado en el Ateneo de Ciencias y Artes, de la Sociedad de Ingenieros y Arquitectos, el profesor Gustavo García de Paredes, acompañado de autoridades universitarias, profesores, estudiantes y funcionarios administrativos de la Universidad de Panamá, hizo público lanzamiento de su candidatura a rector para el periodo 2016-2021.

Deseo realizar a usted, como máxima autoridad en nuestros procesos electorales, la siguiente pregunta: Si en el segundo semestre de este año, es cuando se realiza la convocatoria para las elecciones a rector de la Universidad de Panamá; y es en el próximo año, después de las postulaciones oficiales, cuando se permite hacer campaña electoral durante 30 días, ¿es legal que un profesor realice un acto público en donde anuncia que será candidato a rector para el periodo 2016-2021? En caso de no ser legal, ¿cabe alguna sanción para el profesor García de Paredes?

Finalmente, deseo que se investigue si para esta actividad de proselitismo político se utilizaron vehículos de la Universidad de Panamá y/o recursos de la institución para trasportar personas al citado acto.

En espera de su respuesta,

Eduardo Flores Castro

PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ

NÚMERO DE PROFESOR: 5160. CÉDULA DE IDENTIDAD: 3-66-717

La Universidad de Panamá y los problemas nacionales

Eduardo Flores Castro

El proyecto de renovación de la Universidad de Panamá (UP) implica darle a su autonomía otra dimensión, de manera que además de ser centro de pensamiento crítico, se convierta en espacio de estudio de los problemas nacionales.

Esto conlleva una institución participativa y propositiva, capaz de establecer nuevas relaciones con la comunidad, organizaciones sociales e instituciones públicas y particulares. Este modelo universitario debe reemplazar el aislamiento que actualmente la envuelve.

La universidad, por ser el centro en el que se producen y transfieren conocimientos, y dada su gran capacidad de investigación y extensión, es la fuerza motora de los cambios sociales. La UP posee un cuerpo docente de más de 4 mil especialistas en diversas disciplinas, por lo que es la institución del país que concentra la mayor capacidad de inteligencias. Esta potencialidad, dándole el apoyo adecuado, puede ponerse al servicio de los estudios de los temas cotidianos, coyunturales y estructurales de la agenda nacional.

Para que la función de extensión universitaria deje de ser aislada, ocasional y extracurricular se requiere integrarla a la docencia y a la investigación.

La relación extensión-docencia propicia foros permanentes desde el aula, dándose una formación integral por medio de la vinculación del proceso educativo con la realidad nacional. Mientras que la extensión-investigación nos lleva a transformar el claustro universitario en laboratorio de análisis y foros institucionales sobre aspectos nacionales e internacionales.

El paradigma de la educación continua con pertinencia social implica que sus programas deben responder a las necesidades de los diversos estratos sociales, del sector privado y de la administración estatal.

La educación continua con pertinencia académica ha de responder a los reales requerimientos de los docentes universitarios, al igual que de los estudiantes y administrativos.

Esto es posible si establecemos mecanismos que sirvan para identificar las necesidades internas y externas de la educación continua.

Nuestra universidad tiene las condiciones apropiadas para convertirse en un centro de recepción, desarrollo y difusión de las manifestaciones literarias, artísticas y culturales, en general. Más allá de una oficina o de actividades formales ocurrentes, se requiere que sea aposento de las expresiones culturales de la comunidad.

Hay que propiciar una plena participación de los estamentos universitarios en los proyectos de extensión, para lo que es imprescindible más diálogo y comunicación interna. Los servicios internos deben orientarse hacia la formación integral del estudiante y el desarrollo de las especialidades académicas.

La responsabilidad social hay que cimentarla mediante una vinculación entre nuestra fortaleza académica y la comunidad, de manera que ella sea parte de la nueva cultura.

La UP, con sus 80 años de aporte a la nación, es la entidad de educación superior más importante del país. Sin embargo, la contribución de los más de 220 mil profesionales que de su seno han salido no ha sido objeto de estudio por la propia institución. Se necesita establecer un nexo permanente con los egresados, con la finalidad no solo de obtener una base de datos, sino para crear una identidad con su alma mater, a través de la participación en programas de educación continua, investigaciones, proyectos artísticos y literarios.

La institución está en capacidad de desarrollar un real observatorio sobre la educación, orientada a examinar y monitorear sus componentes, a fin de diseñar posibles propuestas de transformación.

La UP debe ocupar el vacío de liderazgo en el sistema educativo en el país, por medio de la amplia capacidad de investigación y de convocatoria a diálogos entre todos los actores del entorno educativo.

Hacia una universidad renovada

Eduardo Flores Castro
Catedrático Universitario

Los desafíos de los universitarios en este siglo son una mezcla de tareas inconclusas de la pasada centuria y las nuevas realidades de la educación. Estamos convencidos de que es necesario rescatar las ideas del maestro Octavio Méndez Pereira para reorientar nuestra Universidad y llevarla por los senderos que la sociedad panameña nos demanda.

El maestro señaló que: “La educación es el más fructífero y el más trascendental” de los servicios del Estado. Los planes y programas deben corresponder a la realidad social y reaccionar a los cambios, pues “La escuela no es educar para ganarse la vida sino educar para vivir”.

Se requiere ampliar la cobertura en el nivel primario, secundario y superior; y hacer realidad la educación como un derecho de todos y no un privilegio de pocos. El Dr. Méndez Pereira manifestó: “Para mí todos los problemas de una democracia se resuelven por la educación”.

En el discurso inaugural de la Universidad de Panamá, afirma: “Por eso consideré siempre una obra del más elevado patriotismo la creación y formación de nuestra Universidad. Ella constituirá por derecho propio… por suficiencia y por solidaridad internacional en la cultura, el más avanzado vigía de nuestro pueblo y el más fuerte, consciente y eficaz defensor de nuestro destino”.

Para Méndez Pereira, la formación humanística y científica se complementan, pero ninguna de ellas puede excluir a la otra. Abogaba por sacar la cultura de las aulas e insertarla en la vivencia social. Insistía en la necesidad de “acentuar el carácter humanista de la enseñanza para no caer en la especialización profesional egoísta y encajonada”.

Para él, se requiere “una juventud que no esté minada ni por la pasión crítica destructiva y negativa ni por sometimiento servil a las dictaduras que envilecen; una juventud que esté unida para crear y no para destruir, para avanzar y renovarse, no para sentarse en el camino y renunciar a la lucha”. Conceptuaba a la autonomía como un mecanismo para dar vitalidad y engrandecer a la Universidad por su propio esfuerzo.

El Dr. Jorge Illueca señaló: “Cuando la Patria vagaba por las calles sin maestro, Méndez Pereira la tomó de la mano y la inició en la búsqueda de su propio futuro”. Se hace necesario que retomemos la visión del Maestro para así forjar la Universidad que la nación panameña necesita.

Por los universitarios honestos

Eduardo Flores Castro

Es lamentable que precisamente en el año de conmemoración del 75 aniversario de la Universidad de Panamá, afloren actos de corrupción repudiables cuando debiera ser nuestra Universidad portaestandarte de modelos y lecciones de ética, capaz de encabezar un movimiento por una cultura de honestidad.

Las publicaciones en medios de comunicación revelan que en la Universidad de Panamá hay confesos y probados actos de corrupción, lesión patrimonial, tráfico de influencia, apropiación indebida de bienes, poca transparencia y negligencia administrativa en la protección del patrimonio universitario.

Entre las graves irregularidades, que han salido a la luz pública, podemos señalar: el desvío de fondos públicos a ONG, ventas ilegales de autos de la Universidad, robos de equipos e insumos del taller mecánico, transferencia de piezas de autos de la Universidad a autos particulares de autoridades, robos de equipos de enseñanza y de laboratorios, licitaciones amañadas y tráfico de influencia para favorecer a ciertas empresas.

Todo ello, ha dejado una sombra de dudas y un sentimiento de indignación y vergüenza en todos los estamentos de la institución. Para salvaguardar la autoridad moral de la primera universidad del país, el Ministerio Público y la Contraloría, con la cooperación de las autoridades universitarias, deben investigar para que sean sancionados todos los implicados en los delitos reconocidos y denunciados, sin distinción de jerarquía.

El Rector debe entregar a la sociedad panameña una rendición de cuentas sobre el manejo de las partidas presupuestarias para el funcionamiento, la inversión y la autogestión, y aclarar a que empresas se les han adjudicado licitaciones, contrataciones y cuales empresas son proveedoras de la Universidad de Panamá.

De igual forma, se deben revelar los niveles de parentesco o relaciones de amistad que tienen los dueños de estas empresas con autoridades universitarias.

Este informe es obligante porque la comunidad nacional tiene el derecho de conocer cómo se administran los recursos públicos.

Estos actos que nos llenan de vergüenza, son una prueba más de porque son perjudiciales las reelecciones de las autoridades en las instituciones públicas. Cuando los que administran se reeligen, se corre el riesgo que los sistemas de control se relajen y los procesos que deben ser evidentemente modificados se vea como normal y cotidiano.

Esto no es conveniente para nadie, ni siquiera para las autoridades universitarias, ya que hay un principio ineludible en la administración pública: “Se delegan funciones pero no responsabilidades”.

El reconocimiento de prácticas de corrupción en la Universidad es prueba suficiente para anular la sanción impuesta al profesor Jaime Turner, causada por la denuncia de delitos penables. De nuestra parte hacemos pública nuestra demostración de desagravio a este docente universitario.

Además, debemos señalar que es lamentable que el Rector diera a conocer estos actos de corrupción después que los medios lo publicaran. Estoy seguro que interpreto el sentir de la gran mayoría de los profesores y administrativos que laboran de manera honesta y honrada en la Universidad de Panamá.

De igual forma, este sentimiento de hacer justicia sin excepción, para que se castigue a los corruptos, es compartido por los miles de estudiantes, egresados y amigos de la Primera Institución de Educación Superior, que sienten orgullo de formar parte de la Casa de Méndez Pereira.

Modelo ambiental para la UP

modeloambientalup

Eduardo Flores Castro (opinion@epasa.com)

Toda institución pública o particular debe contar con un programa de gestión ambiental que mejore el entorno y la calidad de vida de sus trabajadores y usuarios, y que ayude a mitigar el impacto de la actividad humana. Nuestra Universidad de Panamá, como el principal centro de educación del país, debe ser modelo de las buenas prácticas ambientales. Además, debe ser líder en la consolidación de una cultura ambiental de conservación y la prevención de desastres, así como en el fomento de la investigación científica y el desarrollo sustentable.

Para la Universidad de Panamá, urge un programa de gestión integral de residuos sólidos, reducción, reutilización y reciclaje de materiales complementado con un plan de gestión de residuos orgánicos, ya que tenemos, solo en el campus, siete cafeterías y un sinnúmero de quioscos. Es necesario establecer un programa de reutilización y captación de agua. Tenemos que ejecutar proyectos de producción más limpia, ahorro de agua, ahorro de energía, reducción de uso de papel, así como de utilización de papel reciclado. De igual forma es impostergable establecer medidas tendientes a la reducción de la contaminación acústica y visual. La Universidad de Panamá cuenta con una unidad de gestión de residuos peligrosos, que hay que apoyar y dotarlas de recursos.

Nuestros estudiantes y egresados deben ser ciudadanos comprometidos ambientalmente con su entorno, que ejerzan su profesión con un profundo respeto hacia el ambiente y con responsabilidad hacia su comunidad, su país y el planeta, de forma que promuevan un desarrollo sustentable, sin poner en peligro las necesidades de las generaciones futuras.

Es ineludible constituir una comunidad universitaria sostenible y propositiva. Que sea consciente de que no debemos seguir siendo espectadores de la degradación del planeta, que el cambio climático ya está aquí y que es el momento de contribuir en la de restauración de los ecosistemas y de actuar en consonancia con ellos.

El planeamiento ambiental implica también desarrollar estudios propositivos para enfrentar el cambio climático y la deforestación, implementar programas de gestión de residuos sólidos, peligrosos, líquidos y gases. Para la producción más limpia se necesita capacitación ambiental, gestión de recursos hídricos, construir una planta de tratamientos de aguas servidas, entre otros.

Debemos promover los trabajos de servicio social relacionados con los temas sociales ambientales. Estimular y apoyar proyectos de investigación y desarrollo tecnológico para solucionar problemas ambientales nacionales. Establecer carreras relacionadas con los grandes problemas ambientales que ya tenemos (agua, energía, deforestación, residuos).

Es necesario promover el vínculo permanente con la sociedad en busca de mejorar la calidad ambiental de los panameños. La Universidad de Panamá debe convertirse en modelo de desarrollo sustentable no solo para las demás universidades, sino para el país, en donde todo el que desee saber cómo se deben realizar los procesos de manera sostenible asista a la casa de Méndez Pereira para recibir y reproducir orientación calificada.

Catedrático de la Universidad de Panamá.