«García de Paredes fue favorecido por poderes del Estado», Flores

Alberto Pinto (alberto.pinto@epasa.com)

«En lo personal no tengo nada contra Gustavo García de Paredes, sino que critico la forma como ha llevado la Universidad de la academia a lo politiquero, produciéndole daño a esta casa de estudios superiores».

Eduardo Flores, por poco da la sorpresa de derrotar al actual rector de la Universidad de Panamá (UP), a pesar de que este último contaba con el control de la administración. Numéricamente, el catedrático venció a su contrincante, pero el voto ponderado dio la victoria a Gustavo García de Paredes para un quinto período.

¿Qué experiencia le ha quedado finalizada esta contienda?

Es una experiencia positiva porque ha significado el despertar de muchos universitarios. Se ha forjado la conciencia en la mayoría de los universitarios, prueba de ello es el resultado: 12,071 votaron por nuestra propuesta y 10,484 por el continuismo de García de Paredes.

¿A qué atribuye usted estos resultados?

La mayoría de los universitarios están saturados por las viejas prácticas politiqueras, que compran conciencias.

¿Cree que se debe revisar el sistema de voto ponderado?

Se tiene que revisar el proceso electoral, no solo la ponderación: tiene que establecerse la obligatoriedad de los debates y la regulación en la propaganda política.

¿Qué fue lo más difícil de la campaña?

Creo que luchar contra el temor que muchos profesores sentían por el cambio, por una Universidad distinta. Muchos colegas se han acostumbrado a una dinámica, que consiste en dar clases y venir a cobrar el salario todas las quincenas, mientras que nosotros aspiramos a una Universidad distinta, propositiva.

¿Qué se puede esperar de la actual administración?

Espero que García de Paredes no siga deteriorando la institución más, que no venda las tierras de la Universidad y que el presupuesto se utilice de manera transparente.

¿Qué es lo más negativo que tiene la Universidad de Panamá, con la actual administración?

El clientelismo político, que nos tiene enfermos, es nuestro cáncer. Aquí hay un clima politiquero, es lastimoso que el rector hable de fumigar a los traidores, porque los universitarios demostraron que están hartos de su actuar.

¿Hubo transparencia en el proceso electoral?

El proceso en sí tuvo sus problemas, empezando porque el rector se separó del cargo un mes antes de la contienda y en ese tiempo se reunió con los docentes y administrativos prometiéndoles regularidad y aumento salarial.

¿Considera que García de Paredes fue apoyado por el Gobierno?

No solo por el Ejecutivo, sino por los tres poderes del Estado. Hubo una contienda desigual en la que el rector García de Paredes recibió favores del Legislativo que le acomodó una Ley para que este pudiera reelegirse, del Órgano Judicial que negó un recurso inconstitucional y del Ejecutivo que en mitad de campaña aprobó 4.5 millones de dólares en crédito extraordinario.

¿Qué intereses tenían los miembros de los tres órganos del Estado en esta campaña?

Lastimosamente fue un proceso clientelista que hay dentro de los partidos políticos.

¿Qué caracterizó esta contienda?

La desigualdad, entre los que queríamos renovar y los que querían permanecer en el poder.

¿En lo personal usted ha recibido presión de las actuales autoridades universitarias?

Yo no, ellos saben a quienes presionan, con nosotros no lo pueden hacer porque llevamos una carrera transparente y no hay forma.

¿Aunque haya perdido cómo se siente?

Sinceramente me siento como ganador, no siento que perdí las elecciones. A partir del 29 de junio existe una nueva Universidad, una esperanza de que la mayoría no le tiene miedo a la intimidación ni al chantaje. La Universidad va ir mejorando progresivamente con cada uno de sus miembros.

¿Qué mensaje le envía a los universitarios?

Que mantengamos la esperanza de que la Universidad se va a renovar. Vamos hasta el último aliento, la última gota de energía para rescatar la Universidad. Les pido que tengamos fe en el futuro y estoy agradecido con la sociedad y los medios.

¿Usted iba a impugnar las elecciones?

No teníamos deseo de impugnar por impugnar, la Universidad está lastimada por sucesivos escándalos de la administración actual. De que teníamos razones para hacerlo sí, como ejemplo las papeletas que llegaron al mediodía a Penonomé, escasez de papeletas en Colón y Chitré y otras irregularidades, pero lo más lastimoso es que no hemos tenido acceso a las actas escrutadas porque él nos quiere cobrar diez dólares por cada acta, ello significa unos 2 mil dólares aproximadamente. No hemos podido comparar los datos nuestros con los que ellos tienen.

Debemos cambiar el estilo de gestión en la Universidad

Egbert Lewis (elewis@epasa.com)

El Dr. Eduardo Flores Castro regresa a su alma máter esta semana para ser abanderado durante las festividades de San Juan Bautista. Pero mientras responde a esta invitación del colegio José Daniel Crespo, no pierde de vista los grandes temas de la educación y, mucho menos, de la Universidad de Panamá en donde, insiste, hay una especie de anquilosamiento por la falta de un relevo generacional.

Flores, un catedrático con más de 31 años de servicios en la Universidad de Panamá, piensa que la posición 276 que logró la UP en el escalafón de universidades no es para que saltemos en un pie, pero reconoce que mucho de lo que se ha logrado es gracias al empeño del personal docente y no tanto por el impulso de la administración de Gustavo García de Paredes a quien le critica su inercia luego de más 15 años en La Colina.

Sobre la cartera de Educación y la ministra designada, también tiene su criterio. Opina que la persona escogida debe ser capaz de concitar a través de la consulta a todos los sectores para hacer una hoja de ruta de la educación para los próximos 20 años.

¿Qué le parece la designación de Marcela Paredes como ministra de Educación?

Hizo un buen trabajo como rectora de la Universidad Tecnológica y nosotros esperamos que también haga un buen trabajo como ministra. Tiene la ventaja de que es educadora, viene del nivel superior y eso hace que entienda mejor a los educadores y el sacrificio que significa educar en nuestro país, especialmente en el nivel primario y secundario por los salarios tan bajos que se pagan. Tenemos mucha confianza en el trabajo que pueda hacer ella, sobre todo con una visión de futuro para la educación en Panamá.

¿Cuál es el principal reto que enfrentará la nueva ministra a partir del 1 de julio?

El reto principal es tratar de consensuar a nivel nacional, no solamente con los gremios, sino también con todos los estamentos que conforman la comunidad nacional, porque la educación tiene que ver con todos. Debe, además, establecer una hoja de ruta sobre hacia dónde dirigir la educación nacional. Lastimosamente, los ministros de Educación siempre piensan en qué van a hacer, para después de cinco años dar un informe a fin de que el partido de gobierno tenga opción de reelegirse. Por eso se hacen visiones a muy corto plazo.

¿Algún método para cumplir con esto?

Hay que hacer una consulta nacional, designando mecanismos claros para que nos pongamos de acuerdo todos los panameños, cuando eso lo tengamos claro, podemos decir que vamos a avanzar en la educación.

¿Más tiempo para consultar?

Eso demora mínimo dos años.

¿Y eso no choca con el discurso inmediatista según el cual hay que hacer algo antes de estancarnos más?

Algunas cosas básicas que se pueden hacer sobre la marcha como incluir a Panamá en las pruebas de evaluación y no sacarnos como hizo la ministra actual. No se puede saber hacia dónde vamos sin conocer dónde estamos parados. Para eso se tiene que participar de esa prueba internacional (Pisa) para, a partir de ahí, analizar y comenzar a tratar de avanzar.

Se dice que ha habido adelantos en la educación en los últimos años.

¿Los ha percibido usted, qué falta por hacer?

No he percibido esos adelantos, los estudiantes siguen ingresando a las universidades con igual o peor formación. El proceso de acreditación de las universidades sirvió para detectar universidades de muy bajo nivel, pero no para mejorar el nivel de las universidades en general. Falta todo por hacer.

¿Qué criterio tiene sobre la evaluación de los docentes que tanto conflicto provocó recientemente?

Hay que decir que los docentes siempre han sido evaluados, ellos nunca se han negado a esto. Lo que sucedió es un problema de comunicación. A nadie le gusta que se le impongan nuevos esquemas, sobre todo en evaluación.

Gran parte de la sociedad siente que los docentes le temen a la evaluación.

Se le vendió a la sociedad que los docentes no querían ser evaluados y esto no es cierto. Como le dije, ellos siempre han sido evaluados. Se quería implementar una nueva forma de evaluación, pero faltó capacidad de convencimiento.

¿Pero usted cree que el mecanismo actual es suficiente?

Por supuesto que los mecanismos de evaluación tienen que cambiar periódicamente y permanentemente, porque siempre las exigencias de la sociedad van a ser diferentes, pero esas modificaciones a las evaluaciones tienen que ser consensuadas. Lo que nadie va aceptar es que lo evalúen o le cambien las reglas del juego a la fuerza. A la administración actual le faltó diálogo, pero sobre todo le faltó confianza; esa confianza que se ha perdido en los últimos años y que esperemos que con la nueva ministra se recupere.

¿Y de la evaluación de los pares externos a las universidades? ¿Son realmente fiables, apegadas a la realidad fáctica?

Las evaluaciones de las universidades en Panamá son una evaluación de papeles. En verdad, no se apunta sobre los puntos fundamentales de una universidad moderna.

La UP está en la posición 276 del último ranking iberoamericano entre las mejores universidades. ¿Es o no una razón para celebrar?

La Universidad de Panamá -en mi criterio- sigue siendo, gracias al esfuerzo de sus profesores, la mejor universidad del país. No podemos celebrar estar en el ranking 276, esto debe ser motivo de reflexión y de discusión para avanzar y mejorar. Lo que sucede es que las actuales autoridades están ancladas en el pasado. Una administración después de cinco periodos, 19 años en la rectoría, ya ha agotado su visión de universidad.

Las autoridades han atribuido este avance a: la profundidad de sus investigaciones, la cantidad de publicaciones científicas, la calidad de sus docentes y sus aportes significativos al desarrollo de la sociedad panameña. ¿Son realmente correctas estas valoraciones?

Es indudable que la Universidad de Panamá tiene las mejores mentes del país y que sus docentes, a pesar del poco apoyo que reciben, hacen una labor extraordinaria.

¿Podría aportar información para que sustente eso que usted define como labor extraordinaria?

A pesar de la posición en el ranking, no es la que queríamos de la Universidad, porque creemos que se puede hacer más, hay que hacer el esfuerzo, esa posición parte de los docentes que hacen trabajos de investigación casi sin recursos. En la Facultad de Ciencias Agropecuarias, en Ciencias se hacen trabajos sobre estudios ambientales, tenemos un centro de monitoreo que es la estación NR50 y es el único país en el área que tiene una estación de monitoreo, y en el área de las humanidades, profesores que hacen trabajos excepcionales, entre otros.

El rector atribuye este éxito al caudal de su gestión y al parecer pudiera usarlo como pasaporte para un nuevo viaje hacia la rectoría. ¿Una reelección más?

Los docentes ya han entendido que debemos cambiar el estilo de gestión en la Universidad, si queremos adaptarnos al siglo XXI. La gran mayoría de los profesores repudian silenciosamente el sexto intento del rector. Incluso, algunos profesores que están en la actual administración me han manifestado que están en contra de este intento de sexta reelección.

¿Se atrevería usted a aspirar nuevamente a la rectoría sin importar quién se postule cuando llegue la hora?

No es un problema de atreverse. Es un compromiso y una responsabilidad que tengo con los universitarios y el país. Tenemos que renovar la Universidad. Hacer que vuelva a ser conciencia crítica y propositiva. Que recupere su rol de atalaya de los sueños y aspiraciones de la nación.

Nosotros nos vamos a presentar como candidato a la rectoría cuando llegue el momento, ya sea con el actual rector como candidato o con alguien de su grupo. La Universidad no puede seguir bajo esa visión de uno que para entonces tendría más de 75 años, lo que naturalmente no le permite tener una visión moderna de la Universidad porque se ha quedado en sus tiempos.

Por lo pronto, entiendo que le toca ser abanderado de su alma máter (colegio José Daniel Crespo) durante las festividades de San Juan Bautista. ¿Qué representa esto para usted en medio de la inmensidad de los temas que ha abordado en esta entrevista?

Es un alto honor, que asumo como un reconocimiento a mi generación, la generación de 1976 del JDC. Nuestra generación tiene profesionales mucho más prestigiosos que yo, en prácticamente todas las ramas del conocimiento. En esta ocasión yo los represento a ellos.

La importancia de los humedales

importanciahumedalesEduardo Flores Castro
Catedrático de la Universidad de Panamá

La función de los humedales como pozos de sedimentos, se debe a que las partículas de los suelos por estar cargadas eléctricamente retienen sustancias disueltas en el agua con cargas opuestas; este es el caso de remoción de fosfatos. Sin embargo, una de las funciones más importante de los humedales es su dinámica biológica entre microorganismos y plantas. Este mecanismo, remueve del agua el nitrógeno de sus formas amonio y nitratos a través del proceso microbiano de desnitrificación, evitando así la hipoxia (falta del oxígeno en el agua).

El incremento del bióxido de carbono atmosférico resulta de la quema de combustibles fósiles, incendios forestales, y degradación de los humedales. Es importante que el bióxido de carbono en lugar de estar contaminando el ambiente y calentando el planeta a través del efecto invernadero, sea retenido. Una función importante de los humedales es la regulación en el ciclo del carbono. A pesar que los humedales representan el 3 % de toda la superficie terrestre, guardan el 40 % del carbono generado en el planeta, evitando así la emisión de millones de toneladas de bióxido de carbono a la atmósfera. Los humedales capturan 12 veces más bióxido de carbono que las selvas.

En los humedales, el almacenamiento de carbono no sólo se da en la parte aérea y radicular de las plantas, sino también en el suelo. Cuando los residuos de la vegetación del humedal caen al suelo, el material vegetal se acumula y se forma una capa muy rica en materia orgánica. Parte de los residuos orgánicos de las plantas se degrada y otra porción permanece sin descomponerse debido a las condiciones de inundación del terreno, por lo que el material vegetal se incorpora al suelo como material orgánico no descompuesto. El almacenamiento de carbono de los suelos de humedales es uno de los principales servicios ambientales que dichos ecosistemas proveen.

En suelos de manglares se han reportado de 9 kg/cm2 a 90 kg/cm2 de carbono retenido, evitando así su liberación a la atmósfera. De aquí que los suelos de manglares pueden ser considerados como sumideros de carbono. Por lo que el cambio de uso de suelo implica la liberación del carbono hacia la atmósfera, contribuyendo al calentamiento global.

El vínculo entre el agua, la alimentación y la energía es una de las relaciones fundamentales para la sociedad. El ciclo del agua depende en gran medida de los humedales. Sin ellos el ciclo del carbono y de los nutrientes se vería significativamente alterado. De aquí que los humedales forman parte de la solución a la seguridad del agua.

En algunos lugares, los humedales son drenados por ser considerados zonas pantanosas improductivas que albergan cocodrilos e insectos, pero estas acciones obedecen al desconocimiento del gran valor ecológico que estos ecosistemas desarrollan. Las principales actividades antropogénicas que han dado pie a la pérdida de humedales son la tala excesiva, la contaminación y el cambio de uso del suelo. Entre los cambios de uso del suelo destaca, el relleno de humedales para transformarlos en potreros, para el desarrollo agrícola y por la expansión irresponsable del urbanismo.

A pesar del valor de los humedales y de algunas legislaciones para su protección, continúa su destrucción y degradación. Esto provoca una gran pérdida, pues figuran entre los ecosistemas más ricos en diversidad biológica del planeta, ya que constituyen el hábitat fundamental de numerosas especies. Pero la pérdida de los humedales cuesta mucho más; supone la desaparición de recursos o procesos de ecosistemas naturales que benefician a los seres humanos. Los humedales continentales previenen las inundaciones, porque absorben el exceso de lluvia, y abastecen a los acuíferos de agua en época seca. Constituye también una zona de reproducción de enormes cantidades de especies de peces, crustáceos y moluscos, de gran importancia económica.

Son fundamentales para el desarrollo humano sostenible, y lo que es más importante, para la seguridad del agua. Por ende, los humedales forman parte de la solución para la preservación del agua. Debido a los múltiples servicios que ofrecen, forman parte integral del manejo del agua y deben ser tratados como una economía verde que utilice eficientemente los recursos naturales.

Es necesario que todas las partes y los actores involucrados, desde los usuarios del agua en las comunidades, las empresas y los gobiernos, adopten medidas para aprovechar de forma sostenible las oportunidades y los beneficios derivados de los humedales, y ser consciente de las consecuencias de la continua pérdida y degradación de estos ecosistemas.

Las tierras de Ciencias Agropecuarias

Dr. Eduardo Flores Castro
Catedrático de la Universidad de Panamá

Como docente de la Universidad de Panamá expreso mi mayor solidaridad con el justo reclamo de los estudiantes de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, quienes exigen la pronta adquisición de tierras aptas para la docencia, la investigación y sus prácticas académicas. El gobierno nacional y las altas autoridades universitarias tienen el deber de dar inmediata solución a esta justa demanda, con una finca que reúnan las condiciones y con un proceso de absoluta transparencia.

Resulta inaceptable el daño irreparable que se le ha hecho a la formación de los profesionales de las ciencias agropecuarias, a causa de la ineficiente administración de las autoridades universitarias. Hasta el 2012, se contaba con la Granja Universitaria de Tocumen de unas 300 hectáreas con equipos, animales y cultivos que aseguraban la calidad educativa. Sin ninguna previsión este centro especializado se clausuró por su venta, quedando los estudiantes sin esta imprescindible área de enseñanza experimental. No está demás señalar, que la carrera de Producción Animal, que hacía sus prácticas en estos terrenos, era la única carrera que contaba con reconocimiento internacional.

El Consejo Administrativo de la Universidad de Panamá aprobó, en el 2012, vender por 109 millones de dólares, estas tierras para una proyectada ampliación del Aeropuerto de Tocumen. El rector ha señalado, en reiteradas ocasiones, que fueron forzados a proceder con la venta. Sin embargo, nadie recuerda que como respuesta a la presión del Órgano Ejecutivo, las autoridades hayan concitado a la comunidad universitaria a defender el patrimonio y la autonomía de la Universidad de Panamá. Estoy seguro que si hubieran hecho el llamado, todos los universitarios y la sociedad habríamos dado nuestro respaldo a la defensa de nuestro patrimonio.

Si era inevitable la venta de ese valioso patrimonio, entonces la elemental gestión administrativa debió condicionar la venta, a que sólo se saldría de estos predios, cuando estuviesen garantizadas tierras con igual o mejores condiciones, de manera que no afectara la continuidad de la calidad formativa de los estudiantes.

Esta deplorable situación de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, debe servir para debatir sobre la pérdida del patrimonio de la institución. Debemos alertar que terrenos importantes en Tocumen, han sido alquiladas, por las autoridades universitarias, a una empresa por una suma irrisoria de dinero y por un plazo irracional de tiempo. Además, en Río Hato también se vendieron varias decenas de hectáreas por una suma mínima, cuando ya se sabía que estos terrenos aumentarían su valor muy rápidamente.

Considero que es pertinente establecer una norma legal que exija la realización de un referendo universitario, para autorizar a las autoridades y los órganos de gobierno universitarios vender el patrimonio en tierras, acumulado por años.

Sin embargo, en este momento lo prioritario es resolver el problema de nuestros estudiantes que no cuentan con terrenos para su formación académica, que producto de una administración central irresponsable, les ha cercenado este derecho.

Es lamentable que esta afectación a la formación académica, añada un aspecto más a la crisis del sector agropecuario; cuando nuestra universidad debería estar dictando pautas para el diseño de un plan estratégico de reconversión agropecuaria que asegure la soberanía alimentaria de nuestro país.

Crisis del modelo de gestión en la Universidad

Dr. Eduardo Flores Castro
Catedrático de la Universidad de Panamá

Es lamentable que la Universidad de Panamá esté sumergida en la más severa crisis estructural de sus 80 años de existencia. Esta crisis tiene su cruda expresión en el aislamiento nacional y social de su administración central, encabezada por el rector. Es un hecho sin precedentes, que diversos sectores sociales y gubernamentales reclaman una investigación imparcial y exhaustiva de la gestión del actual rector.

La Universidad desde su fundación ha tenido enemigos históricos, que no admiten el carácter popular y la autonomía especial que goza desde su consagración en la Constitución Política de 1946, y que sucesivas generaciones hemos salvaguardado. Pero lo que no es correcto ni aceptable, es utilizar la autonomía como escudo, para evitar que se realicen las investigaciones o para no cumplir los fallos de nuestro sistema judicial. Hacer esto, es poner en peligro la institucionalidad de nuestra Primera Casa de Estudios.

Más allá de la persona del rector, estamos ante el agotamiento de un modelo de gestión universitaria, excesivamente personalista, centralista, reeleccionista, clientelista, enclaustrada y aislada; sin efectiva transparencia y sin una real rendición de cuentas. Este modelo, impide el desarrollo de las inmensas capacidades académicas de nuestra universidad y el aporte que debe darle al país. En contrapartida, urge una renovación total que desarrolle un proyecto de universidad democrática, participativa, con absoluta libertad de expresión, con calidad y pertinencia social, y sobre todo que refuerce la autonomía mediante una efectiva transparencia y rendición social de cuentas.

La reelección institucionalizada desde 1994 le ha hecho daños irreparables a la Universidad, pues ha impedido el relevo y la alternabilidad en los altos cargos, ha politizado la vida universitaria, subordinando lo académico al afán obsesivo reeleccionista. Ha arraigado un repudiable clientelismo ajeno a la naturaleza académica y ha degradado la democracia interna convirtiendo las elecciones en competencias desiguales y antidemocráticas.

Se ha prohijado un régimen autoritario donde no hay democracia participativa y garantías para el ejercicio de la libertad de disentir. Los docentes, administrativos y estudiantes convivimos en un ambiente de temor generalizado. Inclusive el actual sistema de evaluación del desempeño docente es un instrumento punitivo que amenaza la estabilidad y no contribuye en lo absoluto al logro de la excelencia de académica. Hoy es necesario rescatar la libertad de disentir y el estado de derecho en la Universidad. Que nadie sea perseguido por sus preferencias electorales o por críticas a las autoridades.

La peor defensa que se hace de la autonomía universitaria es propiciar la desvinculación y la pérdida de autoridad ante la sociedad o dejar dudas sobre la transparencia e integridad; por lo contrario, la deslegitima desde adentro. La moderna autonomía de las universidades estatales se defiende cuando comprendamos que la sociedad demanda el compromiso de ser conciencia crítica y propositiva, asumamos un papel participativo en la vida nacional y mejoremos nuestra pertinencia social académica.

Debemos advertir que las consecuencias que gravitan sobre la Universidad son mayormente responsabilidad del rector. La comunidad universitaria y nacional claman por una rectificación, entendiendo que la institución está por encima de los intereses de las personas que la dirigen, que al final son transitorias.

Tiempo de preservar los humedales

humedales
Dr. Eduardo Flores Castro
Catedrático de la Universidad de Panamá

Un humedal es una zona de transición entre los sistemas acuáticos y terrestres, cuya superficie natural o artificial está inundada de forma permanente o temporal. Cuando la inundación es temporal, debe prolongarse lo suficiente para que permita el desarrollo de suelos híbridos y vegetación acuática. Así, los humedales pueden ser de agua estacionada o corrientes, igual que de agua dulce, salobre o salada. El área cubierta de agua favorece un ecosistema híbrido entre los puramente acuáticos y los terrestres, en el que se desarrolla una constante interrelación con los seres vivos que la habitan.

El carácter distintivo de los humedales está en su escasa profundidad del nivel freático. Las condiciones especiales de ese entorno hacen posible que la fauna sea endémica y diferenciada de las zonas adyacentes. La categoría de humedal comprende áreas de propiedades diversas:

1. Marinas: afectadas por caudales fluviales, como arrecifes de coral y litorales.
2. Ribereñas: tierras inundables por el desbordamiento de los ríos, como bosques anegados y lagos de meandro.
3. Estuarios: desembocaduras de los ríos al mar, en donde el agua alcanza una salinidad media, como deltas y bancos fangosos.
4. Lacustres: cubiertas permanentemente de agua con baja circulación, como lagos de volcanes y lagunas en general.
5. Palustres: ecosistemas que contienen casi permanentemente agua, con plantas herbáceas, como pantanos y ciénagas.
6. Manglares: zonas inundadas y con árboles muy tolerantes a la salinidad, por lo general, cercanos a las desembocaduras de cursos de agua dulce, en costas de latitudes tropicales y subtropicales.

La Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional, en especial, como hábitat de aves acuáticas, conocida en forma abreviada como Convenio Ramsar, fue firmada en la ciudad de Ramsar (Irán) el 2 de febrero de 1971. De aquí que se haya escogido esa fecha como El Día Mundial de los Humedales.

Su principal objetivo es la conservación y el uso racional de los humedales por medio de acciones locales y que, gracias a la cooperación internacional, se logre un desarrollo sostenible. En la actualidad, 168 países se han sumado a dicho acuerdo para proteger 2 mil 193 humedales, que suman una superficie total de 2,1 millón de km2. Cada tres años, los países miembros se reúnen para evaluar los progresos y compartir conocimientos y experiencias.

Los humedales son filtradores naturales de agua gracias a las plantas hidrófitas (acuáticas), cuyos tejidos almacenan y liberan líquido. Mientras que los manglares sirven de protección natural contra las marejadas, las tormentas y las olas que generan los huracanes e incluso, por efectos de los maremotos. También previenen la erosión de las costas y la llegada de agua salada; se adaptan al aumento del nivel del mar y regulan el clima.

En el caso de los humedales, estos son el hábitat y refugio para una variedad de fauna acuática, terrestre y aves. En vista de que los peces, mamíferos acuáticos y aves son capaces de migrar grandes distancias, la destrucción o degradación de los humedales de un país determinado puede tener impactos directos sobre los recursos biológicos de otros países.

En ellos se obtiene materia prima para la construcción y proporcionan recursos alimenticios, medicinales y ornamentales. Todo esto es el resultado de los procesos químicos y biológicos que en ellos se desarrollan.

Además de su belleza escénica, de jugar un papel recreativo y educativo; regulan procesos ecológicos esenciales para la vida como los ciclos hidrológicos y de carbono, y mejoran la calidad del agua, por lo que se les considera como “los riñones de la tierra”. Esta capacidad se explica por ser zonas de transición entre los sistemas acuáticos y terrestres, de forma que el agua que pasa por los humedales experimentan un proceso de sedimentación y adsorción, así como cambios biológicos en los que intervienen microorganismos y plantas, antes de llegar a los cuerpos de agua.

Los 80 años de la Universidad de Panamá y la academia

Eduardo Flores Castro

Los ochenta años de la Universidad de Panamá deben convocar a un proceso de reflexión sobre su situación actual y los nuevos horizontes de renovación que exige la nación. El repensar sobre sí misma incluye sus componentes, sus estamentos, su papel histórico y el que le toca jugar en estos tiempos. Es oportuno, faltando 20 años para convertirnos en una universidad centenaria, abordar la problemática de los docentes, al igual que sus expectativas inmediatas y futuras.

Pese a que en la Ley Orgánica y el Estatuto se instituye la Carrera Académica, hasta la fecha no ha sido reglamentada. Urge su materialización concebido y ejecutado como un sistema de administración para el desarrollo del profesor universitario, que asegure sus derechos y el cumplimiento de sus deberes. Este sistema debe regular con certeza jurídica lo relativo al ingreso, permanencia y egreso, basado exclusivamente en méritos académicos y eliminando las discrecionalidades de las autoridades y cualquier forma de clientelismo.

A falta de una carrera académica, se ha venido aplicando una serie de reglamentos desactualizados e inconexos. Tales son los casos de los reglamentos de Banco de Datos y de Evaluación del Desempeño del Docente. Estos requieren una nueva formulación, porque el primero determina el reclutamiento de los nuevos profesores que requiere la Universidad del siglo XXI; y el segundo hay que despojarlo de su esencia punitiva y dotarlo de objetivos que conduzcan al logro de la excelencia académica. Esta nueva definición reglamentaria debe ser el resultado de la participación y evaluación de los propios docentes.

Se deben establecer políticas y programas de perfeccionamiento permanente del docente, que complementen su formación académica, didáctica y el uso de la tecnología de la información. Es necesario ofrecer programas de doctorados para los profesores o ponerles a disposición estudios en universidades internacionales. Para lo cual hay que ofrecer becas, reducción de costos, licencias y descargas horarias. No es posible que le pidamos a nuestros docentes que obtengan doctorados y al mismo tiempo tengan que cumplir con una carga docente normal.

En nuestra universidad es obligante revisar la escala de remuneración docente, pues desde hace más de 30 años no se ha hecho ninguna modificación al ajuste bianual, de suerte que corresponda con las exigencias del desempeño. Esta revisión debe incluir, entre otros, el salario básico inicial en cada categoría y la reducción del tiempo para los ascensos, sobre todo en aquellos casos en que el docente ya posee los años de servicios, previo al concurso a cátedra.

El otorgamiento del tiempo completo no puede seguir siendo una atribución discrecional del rector. Debe establecerse un reglamento para otorgar la dedicación de tiempo completo, considerando las necesidades de los Departamentos o las Coordinaciones de Facultad, los méritos y tiempo de labor de los aspirantes. El profesor especial con dedicación de tiempo completo, al ganar un concurso de una posición regular, deberá otorgársele esa misma dedicación en la categoría de regular de forma automática. No como ocurre hoy, pues son conocidos varios casos en donde docentes que eran tiempo completo, y después de ganar un concurso a cátedra, no se les ha mantenido esta condición por motivos políticos.

El rol de los profesores especiales tiene que ser justamente valorado. Hay ejecutorias y comisiones que no deben estar reservadas exclusivamente a profesores regulares; pues, según los méritos y la antigüedad, los docentes especiales pueden participar igualmente. Hay que corregir la deficiencia administrativa del pago atrasado de los ajustes bianuales y la llamada equiparación a los profesores de tiempo parcial. También hay que eliminar la ilegal práctica de asignarles más horas a los profesores parciales, de las que se les pueden pagar, porque esto implica una explotación laboral por parte de la institución. Se requiere un plan permanente de apertura anual de concursos a profesores regulares, de tal manera que descartemos la práctica de abrir una plaza por departamento, lo cual provoca rivalidades innecesarias entre colegas.

La estabilidad del docente universitario debe imperar sobre las prácticas clientelistas y arbitrarias, como es el caso del temor a represalias por discrepar con las autoridades. Es preciso erradicar la práctica nociva de ser aislado o perseguido por tener una opinión diferente a la de las autoridades y por apoyar una opción electoral diferente. Sin la absoluta libertad a disentir y el ejercicio pleno de la democracia, no hay estabilidad laboral y es prácticamente imposible hacer universidad.

CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ.

La Universidad y el país

Dr. Eduardo Flores Castro
Catedrático de la Universidad de Panamá

La comunidad universitaria y la sociedad panameña sienten una honda preocupación por la creciente exposición de la Universidad de Panamá al enjuiciamiento público. Desacertados procesos disciplinarios, fallos judiciales contra la institución, auditoría de la Contraloría General de la República, pérdidas patrimoniales, desacatos a los mandatos del sistema judicial y la posible aspiración ilegal a una quinta reelección del rector, han desatado una reacción crítica de la sociedad y un desasosiego comprensible entre los profesores, estudiantes y administrativos de ésta institución.

Las altas autoridades universitarias deben entender que el escrutinio público a que se ha sometido nuestra universidad los obliga a hacer un alto en su proceder y realizar una verdadera autocrítica en su actuar. Deben reconocer que la actual crisis expresa el ocaso de un modelo de gestión personalista, centralista, enclaustrada y clientelista.

Insistir en una posible reelección del rector es incurrir en una apología de la ilegalidad, a sabiendas de que el Artículo 182-A del Estatuto Universitario indica que los docentes a los 75 años finalizan su relación laboral y sólo contiene la excepción para que quienes ocupan cargos de autoridad terminen su periodo, más no para ser candidatos. No está de más recordar que la última vez que se discutió y se consensuó una ley orgánica integral (Ley 24 de 2005), se estableció que la reelección era inconveniente, plasmándose en el Artículo 34 la no reelección por los dos periodos siguientes.

Es preocupante la denuncia pública de una supuesta irregularidad judicial en un fallo de la Corte Suprema de Justicia sobre la inconstitucionalidad del Artículo 50 del Reglamento General de Elecciones de la Universidad, que habilitó la reelección del actual rector en el 2011. Cabe advertir que dicho artículo está vigente, siendo antidemocrático, puesto que el rector, decanos y directores de centros regionales que pretendan reelegirse pueden ser candidatos y ejercer el cargo de forma simultánea hasta un mes antes de la elección. Este artículo estaba vinculado al anterior Artículo 34 que prohibía la reelección inmediata. Sin embargo, al reformarse este artículo a través de la Ley 64 de 2010 que permite la reelección indefinida, no se modificó consecuentemente el Reglamento General de Elecciones para establecer un tiempo prudente para la separación del cargo de las autoridades con aspiraciones de reelección y evitar conceder una ventaja desmedida sobre los otros candidatos.

Denunciamos ante la faz universitaria y nacional que el Artículo 50 viola el principio de igualdad de oportunidades de los candidatos. La Universidad tiene que dar muestras de su capacidad de democratizar el proceso de elección de sus autoridades, por lo tanto resulta imprescindible una modificación al Reglamento General de Elecciones de la Universidad, que establezca la separación del cargo seis meses antes de la elección, tal como lo señala la Ley Electoral de la República para todos los funcionarios que aspiren a ser candidatos, tanto de instituciones autónomas como semiautónomas.

A pesar de la crisis que padecemos, los universitarios sabemos que las próximas elecciones nos brindan una excelente oportunidad de renovación. Hay una mayoría silenciosa que ya tiene una opinión y que actuará con firmeza a la hora de decidir, con el propósito de enrumbar por mejores caminos a nuestra Universidad. Sin embargo, manifestamos nuestro desacuerdo ante cualesquier atisbo de ruptura institucional y transgresión de la autonomía universitaria.

General Victoriano Lorenzo

victorianolorenzoEduardo Flores Castro
Catedrático de la Universidad de Panamá

Victoriano Lorenzo, nació en la provincia de Coclé, en 1867. A los 22 años fue corregidor de El Cacao en Coclé. Después de la batalla del Puente de Calidonia en julio de 1900 y de que los conservadores arrasaran la población de El Cacao, Lorenzo es nombrado General en una asamblea popular. Para Victoriano, la guerra contra los conservadores era para erradicar la injusta carga de los impuestos a los campesinos, eliminar la escasez de alimentos y suprimir los ultrajes de las autoridades.

El General Lorenzo trasladó sus tropas a Penonomé y estableció su cuartel general en La Negrita. Tras sus triunfos militares, las tropas liberales se unieron a los guerrilleros. Posteriormente, el Estado Mayor Liberal, reconoce a Victoriano como General de la Séptima División del Ejército del Cauca y Panamá.

En enero de 1901, el general liberal Manuel Antonio Noriega, le exige a Victoriano que lo reconozca como jefe militar, a lo que Lorenzo le responde: “Estoy informado y he observado, General Noriega, que usted se está escribiendo cartas con el Prefecto de Coclé en Penonomé. Eso no lo creo correcto porque La Pelea es Peleando. Si a mí me cogen preso me fusilan y, en cambio, a usted, que es blanco y es amigo del Prefecto, no le pasaría nada. Por tal razón yo no puedo aceptar esta situación”.

Su arrojo e inteligencia militar fue reiteradamente demostrada en la batalla de la Negra Vieja, el sitio de Penonomé, la toma de Aguadulce, y muchas otras. Victoriano era bajo, de cara curtida, ojos de tigre y labios gruesos. Era astuto, valiente, humilde y honrado.

En agosto de 1901, reconoció a su amigo Belisario Porras, como Jefe Civil y Militar. El siguiente año, inician las negociaciones entre Estados Unidos y Colombia, para construir el canal por Panamá. Esto produjo que la guerra terminara, tras la firma, en el acorazado estadounidense Wisconsin, el 21 de noviembre de 1902. Siete días después, capturaron a Victoriano, estando desarmado, bajo el pretexto de que había manifestado que no compartía el tratado y tomaría nuevamente las armas.

El 14 de mayo de 1903, se instaló el Consejo de Guerra, presidido por Esteban Huertas, que declaró culpable a Lorenzo por crímenes y lo condenan a la pena de muerte. En la tarde del 15 de mayo de 1903, fue leída la sentencia: “Victoriano Lorenzo, natural de Penonomé, y vecino de Panamá, va a ser fusilado por varios crímenes. Si alguno levantase la voz pidiendo gracia o de alguna otra manera tratase de impedir la ejecución, será castigado con arreglo a las leyes”. Posteriormente fue atado a la silla, y cubiertos sus ojos. Los soldados se sitúan a cinco pasos de distancia y se ordena la descarga. Sus últimas palabras fueron: “Señores, oíd una palabra pública. Ya sabéis de quién es la palabra. Victoriano Lorenzo muere… a todos los perdono… Yo muero como murió Jesucristo.” Así muere a la edad de 36 años, el general Victoriano Lorenzo.

A punta de fusil, amenazaron a los presentes, para que nadie siguiera la carreta que conducía su cadáver y así no se supiera donde lo iban a enterrar. De esta forma impedían que su tumba se convirtiera en un sitio de peregrinación, y pensaban que así se borraría la memoria del cholo Victoriano.

Algunos liberales, encabezados por Buenaventura Correoso, hicieron esfuerzos para liberar al General Lorenzo. A Correoso se le culpa junto a otros liberales de la volante clandestina titulada, “La Hora Negra del Arrabal”. La que en uno de sus párrafos decía: “El General Lorenzo fue la víctima escogida; el anfitrión de los banquetes patibularios de Colombia se hartó una vez más. Queremos dejar constancia que se hizo derroche de lujo de barbarie y crueldad al rechazar la caja mortuoria y el carro fúnebre ofrecido por un grupo de liberales amigos; la injuria traspasó los límites del odio para tocar en las puertas del salvajismo.”

A pesar de las amenazas del conservadurismo de guardar silencio sobre el infame fusilamiento de Victoriano, en las plazas y cantinas de la ciudad, no se hablaba de otra cosa. Dos meses después, el semanario El Lápiz, dedicó el número al fusilamiento de Lorenzo. Cuando el jefe militar de la ciudad se enteró, ordenó que allanaran, destruyeran y cerraran la imprenta. Además, su director fue brutalmente golpeado.

Victoriano Lorenzo era un estorbo para la firma del tratado para construir el canal por Panamá. Era un mal ejemplo para los desposeídos, para los sin tierras. Por esto asesinaron al General Victoriano Lorenzo, por esto fusilaron al Primer Guerrillero del continente Americano.

La contaminación acústica

Eduardo Flores Castro

La acústica es la ciencia que estudia las propiedades de las vibraciones en un medio susceptible de generar y propagar sonidos audibles o no audibles. La acústica tuvo sus inicios en Grecia, en el siglo VI a.C., y se originó por el interés en estudiar la naturaleza de la música.

Cuando hablamos, la expulsión de aire de nuestra boca produce una diferencia de presión que hace vibrar las moléculas del aire que nos rodea. Cuando esta diferencia de presión llega al oído de una persona, produce una sensación auditiva que denominamos sonido.

La rapidez con que se propaga el sonido en el aire depende de la temperatura ambiente. En nuestro país el sonido se propaga a una rapidez aproximada de 348 m/s. Es decir, que el sonido tarda un segundo en recorrer una distancia de 348 metros. El oído humano es capaz de percibir frecuencias entre 20 Hz y 20 000 Hz. El rango de frecuencia sonora audible varía con la adaptación de cada animal. El de los perros está entre los 60 Hz y los 45 000 Hz, mientras que el de los gatos está entre los 100 Hz y los 60 000 Hz.

El tono de un sonido es la cualidad que nos permite clasificarlo como grave o agudo. Esta propiedad está asociada a la frecuencia de la onda sonora. El timbre está asociado a la diferencia que hace el oído cuando percibe un sonido de la misma frecuencia e intensidad, pero de causas distintas. Si puedes distinguir el Do de un violín del Do de un piano, se debe a que tu oído es capaz de notar la diferencia en la forma de estas ondas.

La exposición prolongada a ruidos de intensidad elevada origina una fatiga auditiva que es recuperable, pero si los ruidos exceden los 80 dBA y la exposición al ruido se prolonga durante meses, se origina una sordera denominada neurosensorial; la cual, por destruir las células auditivas del oído interno, es irreversible. Con la edad se origina una disminución de percepción auditiva que se denomina presbiacusia. Esta disminución se inicia alrededor de los 25 años y es más acusada en los hombres que en las mujeres.

Los efectos que produce el ruido en nuestra salud son: Problemas cardiacos, hipertensión, sordera profesional, aumento del umbral de percepción, perturbación del sueño, predispone a la violencia, estrés, disminuye la concentración y puede causar impotencia sexual. En el caso de los niños, afecta el crecimiento e interfiere con el aprendizaje. Cuando una mujer embarazada se encuentra en un ambiente ruidoso, puede ocasionar que el infante tenga posteriormente problemas de aprendizaje. La Comunidad Económica Europea ha determinado que el ruido produce pérdidas de por lo menos 0,1 % del Producto Interno Bruto de sus países. Esto, proyectado en nuestro país, significa que estamos perdiendo alrededor de 50 millones de balboas al año debido al ruido.

En términos generales, los sonidos no periódicos son los que nuestro cerebro percibe como más molestos. Los muy agudos son más dañinos que los graves. Los ruidos muy cortos y muy fuertes, como los martillazos y explosiones, también son especialmente peligrosos. Los muy fuertes que se traducen en vibraciones mecánicas, debilitan las estructuras de los edificios. El ruido produce efectos en la comunicación, por lo que las personas en ambiente ruidoso tienden cada vez más a evitar la comunicación, lo cual provoca el aislamiento social. Además, afecta a los animales, alterando el equilibrio ecológico de los ecosistemas.

En nuestro país falta mucho por hacer en materia de la lucha contra este contaminante invisible. Por ejemplo, no tenemos legislación para el ruido de las alarmas y hay una limitada legislación para ruido ambiente. La Liga de Personas con Problemas Auditivos estableció, en 1996, el 27 de abril como el Día Mundial Contra el Ruido.

CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ.