La Universidad de Panamá y los problemas nacionales

Eduardo Flores Castro

El proyecto de renovación de la Universidad de Panamá (UP) implica darle a su autonomía otra dimensión, de manera que además de ser centro de pensamiento crítico, se convierta en espacio de estudio de los problemas nacionales.

Esto conlleva una institución participativa y propositiva, capaz de establecer nuevas relaciones con la comunidad, organizaciones sociales e instituciones públicas y particulares. Este modelo universitario debe reemplazar el aislamiento que actualmente la envuelve.

La universidad, por ser el centro en el que se producen y transfieren conocimientos, y dada su gran capacidad de investigación y extensión, es la fuerza motora de los cambios sociales. La UP posee un cuerpo docente de más de 4 mil especialistas en diversas disciplinas, por lo que es la institución del país que concentra la mayor capacidad de inteligencias. Esta potencialidad, dándole el apoyo adecuado, puede ponerse al servicio de los estudios de los temas cotidianos, coyunturales y estructurales de la agenda nacional.

Para que la función de extensión universitaria deje de ser aislada, ocasional y extracurricular se requiere integrarla a la docencia y a la investigación.

La relación extensión-docencia propicia foros permanentes desde el aula, dándose una formación integral por medio de la vinculación del proceso educativo con la realidad nacional. Mientras que la extensión-investigación nos lleva a transformar el claustro universitario en laboratorio de análisis y foros institucionales sobre aspectos nacionales e internacionales.

El paradigma de la educación continua con pertinencia social implica que sus programas deben responder a las necesidades de los diversos estratos sociales, del sector privado y de la administración estatal.

La educación continua con pertinencia académica ha de responder a los reales requerimientos de los docentes universitarios, al igual que de los estudiantes y administrativos.

Esto es posible si establecemos mecanismos que sirvan para identificar las necesidades internas y externas de la educación continua.

Nuestra universidad tiene las condiciones apropiadas para convertirse en un centro de recepción, desarrollo y difusión de las manifestaciones literarias, artísticas y culturales, en general. Más allá de una oficina o de actividades formales ocurrentes, se requiere que sea aposento de las expresiones culturales de la comunidad.

Hay que propiciar una plena participación de los estamentos universitarios en los proyectos de extensión, para lo que es imprescindible más diálogo y comunicación interna. Los servicios internos deben orientarse hacia la formación integral del estudiante y el desarrollo de las especialidades académicas.

La responsabilidad social hay que cimentarla mediante una vinculación entre nuestra fortaleza académica y la comunidad, de manera que ella sea parte de la nueva cultura.

La UP, con sus 80 años de aporte a la nación, es la entidad de educación superior más importante del país. Sin embargo, la contribución de los más de 220 mil profesionales que de su seno han salido no ha sido objeto de estudio por la propia institución. Se necesita establecer un nexo permanente con los egresados, con la finalidad no solo de obtener una base de datos, sino para crear una identidad con su alma mater, a través de la participación en programas de educación continua, investigaciones, proyectos artísticos y literarios.

La institución está en capacidad de desarrollar un real observatorio sobre la educación, orientada a examinar y monitorear sus componentes, a fin de diseñar posibles propuestas de transformación.

La UP debe ocupar el vacío de liderazgo en el sistema educativo en el país, por medio de la amplia capacidad de investigación y de convocatoria a diálogos entre todos los actores del entorno educativo.

Hacia una universidad renovada

Eduardo Flores Castro
Catedrático Universitario

Los desafíos de los universitarios en este siglo son una mezcla de tareas inconclusas de la pasada centuria y las nuevas realidades de la educación. Estamos convencidos de que es necesario rescatar las ideas del maestro Octavio Méndez Pereira para reorientar nuestra Universidad y llevarla por los senderos que la sociedad panameña nos demanda.

El maestro señaló que: “La educación es el más fructífero y el más trascendental” de los servicios del Estado. Los planes y programas deben corresponder a la realidad social y reaccionar a los cambios, pues “La escuela no es educar para ganarse la vida sino educar para vivir”.

Se requiere ampliar la cobertura en el nivel primario, secundario y superior; y hacer realidad la educación como un derecho de todos y no un privilegio de pocos. El Dr. Méndez Pereira manifestó: “Para mí todos los problemas de una democracia se resuelven por la educación”.

En el discurso inaugural de la Universidad de Panamá, afirma: “Por eso consideré siempre una obra del más elevado patriotismo la creación y formación de nuestra Universidad. Ella constituirá por derecho propio… por suficiencia y por solidaridad internacional en la cultura, el más avanzado vigía de nuestro pueblo y el más fuerte, consciente y eficaz defensor de nuestro destino”.

Para Méndez Pereira, la formación humanística y científica se complementan, pero ninguna de ellas puede excluir a la otra. Abogaba por sacar la cultura de las aulas e insertarla en la vivencia social. Insistía en la necesidad de “acentuar el carácter humanista de la enseñanza para no caer en la especialización profesional egoísta y encajonada”.

Para él, se requiere “una juventud que no esté minada ni por la pasión crítica destructiva y negativa ni por sometimiento servil a las dictaduras que envilecen; una juventud que esté unida para crear y no para destruir, para avanzar y renovarse, no para sentarse en el camino y renunciar a la lucha”. Conceptuaba a la autonomía como un mecanismo para dar vitalidad y engrandecer a la Universidad por su propio esfuerzo.

El Dr. Jorge Illueca señaló: “Cuando la Patria vagaba por las calles sin maestro, Méndez Pereira la tomó de la mano y la inició en la búsqueda de su propio futuro”. Se hace necesario que retomemos la visión del Maestro para así forjar la Universidad que la nación panameña necesita.

Por los universitarios honestos

Eduardo Flores Castro

Es lamentable que precisamente en el año de conmemoración del 75 aniversario de la Universidad de Panamá, afloren actos de corrupción repudiables cuando debiera ser nuestra Universidad portaestandarte de modelos y lecciones de ética, capaz de encabezar un movimiento por una cultura de honestidad.

Las publicaciones en medios de comunicación revelan que en la Universidad de Panamá hay confesos y probados actos de corrupción, lesión patrimonial, tráfico de influencia, apropiación indebida de bienes, poca transparencia y negligencia administrativa en la protección del patrimonio universitario.

Entre las graves irregularidades, que han salido a la luz pública, podemos señalar: el desvío de fondos públicos a ONG, ventas ilegales de autos de la Universidad, robos de equipos e insumos del taller mecánico, transferencia de piezas de autos de la Universidad a autos particulares de autoridades, robos de equipos de enseñanza y de laboratorios, licitaciones amañadas y tráfico de influencia para favorecer a ciertas empresas.

Todo ello, ha dejado una sombra de dudas y un sentimiento de indignación y vergüenza en todos los estamentos de la institución. Para salvaguardar la autoridad moral de la primera universidad del país, el Ministerio Público y la Contraloría, con la cooperación de las autoridades universitarias, deben investigar para que sean sancionados todos los implicados en los delitos reconocidos y denunciados, sin distinción de jerarquía.

El Rector debe entregar a la sociedad panameña una rendición de cuentas sobre el manejo de las partidas presupuestarias para el funcionamiento, la inversión y la autogestión, y aclarar a que empresas se les han adjudicado licitaciones, contrataciones y cuales empresas son proveedoras de la Universidad de Panamá.

De igual forma, se deben revelar los niveles de parentesco o relaciones de amistad que tienen los dueños de estas empresas con autoridades universitarias.

Este informe es obligante porque la comunidad nacional tiene el derecho de conocer cómo se administran los recursos públicos.

Estos actos que nos llenan de vergüenza, son una prueba más de porque son perjudiciales las reelecciones de las autoridades en las instituciones públicas. Cuando los que administran se reeligen, se corre el riesgo que los sistemas de control se relajen y los procesos que deben ser evidentemente modificados se vea como normal y cotidiano.

Esto no es conveniente para nadie, ni siquiera para las autoridades universitarias, ya que hay un principio ineludible en la administración pública: “Se delegan funciones pero no responsabilidades”.

El reconocimiento de prácticas de corrupción en la Universidad es prueba suficiente para anular la sanción impuesta al profesor Jaime Turner, causada por la denuncia de delitos penables. De nuestra parte hacemos pública nuestra demostración de desagravio a este docente universitario.

Además, debemos señalar que es lamentable que el Rector diera a conocer estos actos de corrupción después que los medios lo publicaran. Estoy seguro que interpreto el sentir de la gran mayoría de los profesores y administrativos que laboran de manera honesta y honrada en la Universidad de Panamá.

De igual forma, este sentimiento de hacer justicia sin excepción, para que se castigue a los corruptos, es compartido por los miles de estudiantes, egresados y amigos de la Primera Institución de Educación Superior, que sienten orgullo de formar parte de la Casa de Méndez Pereira.

Modelo ambiental para la UP

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Eduardo Flores Castro (opinion@epasa.com)

Toda institución pública o particular debe contar con un programa de gestión ambiental que mejore el entorno y la calidad de vida de sus trabajadores y usuarios, y que ayude a mitigar el impacto de la actividad humana. Nuestra Universidad de Panamá, como el principal centro de educación del país, debe ser modelo de las buenas prácticas ambientales. Además, debe ser líder en la consolidación de una cultura ambiental de conservación y la prevención de desastres, así como en el fomento de la investigación científica y el desarrollo sustentable.

Para la Universidad de Panamá, urge un programa de gestión integral de residuos sólidos, reducción, reutilización y reciclaje de materiales complementado con un plan de gestión de residuos orgánicos, ya que tenemos, solo en el campus, siete cafeterías y un sinnúmero de quioscos. Es necesario establecer un programa de reutilización y captación de agua. Tenemos que ejecutar proyectos de producción más limpia, ahorro de agua, ahorro de energía, reducción de uso de papel, así como de utilización de papel reciclado. De igual forma es impostergable establecer medidas tendientes a la reducción de la contaminación acústica y visual. La Universidad de Panamá cuenta con una unidad de gestión de residuos peligrosos, que hay que apoyar y dotarlas de recursos.

Nuestros estudiantes y egresados deben ser ciudadanos comprometidos ambientalmente con su entorno, que ejerzan su profesión con un profundo respeto hacia el ambiente y con responsabilidad hacia su comunidad, su país y el planeta, de forma que promuevan un desarrollo sustentable, sin poner en peligro las necesidades de las generaciones futuras.

Es ineludible constituir una comunidad universitaria sostenible y propositiva. Que sea consciente de que no debemos seguir siendo espectadores de la degradación del planeta, que el cambio climático ya está aquí y que es el momento de contribuir en la de restauración de los ecosistemas y de actuar en consonancia con ellos.

El planeamiento ambiental implica también desarrollar estudios propositivos para enfrentar el cambio climático y la deforestación, implementar programas de gestión de residuos sólidos, peligrosos, líquidos y gases. Para la producción más limpia se necesita capacitación ambiental, gestión de recursos hídricos, construir una planta de tratamientos de aguas servidas, entre otros.

Debemos promover los trabajos de servicio social relacionados con los temas sociales ambientales. Estimular y apoyar proyectos de investigación y desarrollo tecnológico para solucionar problemas ambientales nacionales. Establecer carreras relacionadas con los grandes problemas ambientales que ya tenemos (agua, energía, deforestación, residuos).

Es necesario promover el vínculo permanente con la sociedad en busca de mejorar la calidad ambiental de los panameños. La Universidad de Panamá debe convertirse en modelo de desarrollo sustentable no solo para las demás universidades, sino para el país, en donde todo el que desee saber cómo se deben realizar los procesos de manera sostenible asista a la casa de Méndez Pereira para recibir y reproducir orientación calificada.

Catedrático de la Universidad de Panamá.

Renovar la Universidad de Panamá

IMPACTO NACIONAL | SOCIEDAD

La Universidad de Panamá debe convocar un proceso de reflexión sobre su situación y los nuevos horizontes de renovación que exige la nación. Es oportuno, a veinte años para convertirnos en una universidad centenaria, renovar las visiones y su estilo de gestión centralista.

POR: EDUARDO FLORES CASTRO

Pese a que en la Ley Orgánica y el Estatuto universitarios se instituye la Carrera Académica, hasta la fecha no ha sido reglamentada. A falta de esta reglamentación, se ha aplicado una serie de reglamentos desactualizados e inconexos. Tales son los casos de los reglamentos de Banco de Datos y de Evaluación del Desempeño del Docente. Estos requieren una nueva formulación porque el primero determina el reclutamiento de los nuevos profesores que requiere la Universidad del siglo XXI; y el segundo hay que despojarlo de su esencia punitiva y dotarlo de objetivos que conduzcan al logro de la excelencia académica. Esta nueva definición reglamentaria debe ser el resultado de la participación y evaluación de los propios docentes.

Se debe establecer políticas y programas de perfeccionamiento permanente del docente, que complementen su formación académica, didáctica y el uso de las tecnologías de la información. Es necesario ofrecer programas de doctorado para los profesores o poner a su disposición estudios en universidades internacionales. No es posible que le pidamos a nuestros docentes que obtengan un doctorado y, al mismo tiempo, tengan que cumplir con una carga docente normal.

El otorgamiento del tiempo completo no puede seguir siendo una atribución discrecional del rector. Debe establecerse un reglamento para otorgar la deicación de tiempo completo, considerando las necesidades, los méritos y tiempo de labor de los aspirantes. Al ganar un concurso de una posición regular, al profesor especial con dedicación de tiempo completo deberá otorgársele, de forma automática, ea misma dedicación en la categoría de regular, no como ocurre hoy, pues son conocidos varios casos de docentes que eran tiempo completo y que, después de ganar un concurso a cátedra, no se les ha mantenido esta condición por motivos políticos.

Hay que eliminar la ilegal práctica de asignar a los profesores parciales más horas de las que se les pueden pagar, ya que esto implica una explotación laboral por parte de la institución. Se requiere un plan permanente de apertura periódica de concursos a profesores regulares, de manera que descartaremos la práctica de abrir una plaza por departamento, que provoca rivalidades innecesarias entre colegas.

La estabilidad del docente universitario debe imperar sobre las prácticas clientelistas y arbitrarias, como es el caso del temor a represalias por discrepar con las autoridades. Es preciso erradicar la práctica nociva de ser aislado o perseguido por tener una opinión diferente a la de las autoridades y por apoyar una opción electoral diferente. Sin la absoluta libertad a disentir y el ejercicio pleno de la democracia, no hay estabilidad laboral y es prácticamente imposible hacer universidad.

Debemos actualizar las carreras que ofrece la Universidad y dotarlas de infraestructura y laboratorios modernos. Nuestros programas, a todos los niveles, deben estar vinculados con el desarrollo sostenible del país, complementados con formación cultural, humanística y pensamiento crítico. Se deben establecer convenios entre la Universidad e instituciones públicas y privadas, tanto a nivel nacional como internacional. Es necesario establecer una comunicación permanente entre universidad, sociedad, empresas y el Estado, para establecer una hoja de ruta para el desarrollo nacional. Se deben ofrecer becas para estudiantes de escasos recursos y para estudiantes con buen índice académico.

La investigación

La investigación en la Universidad de Panamá se ha caracterizado, en comparación con universidades oficiales de otros países, por un bajo presupuesto y por un número reducido de profesionales dedicados a ella.

Esto no ha permitido lograr una productividad pertinente, reflejada por publicaciones en revistas indexadas. Si utilizamos criterios como inversión en investigación, número y salario medio de los investigadores, también confirmamos un déficit.

La institución está limitada por la cosmovisión de sus administradores, por el bajo apoyo a la investigación y por asignar un valor marginal a esta labor. Es absolutamente necesaria la renovación de la administración universitaria, de manera que se establezcan programas de incentivos a los investigadores, programas de perfeccionamiento profesional y se asigne un porcentaje del presupuesto universitario a la investigación. Merecería la pena emular a la Universidad Autónoma de Chiriquí, que tiene una asignación por ley del 5% del presupuesto de funcionamiento para el apoyo a la investigación.

La universidad tiene competencias para participar con opciones de éxito en licitaciones, pero lo hace muy pocas veces o no logra por falta de organización. Esto presupone una falla gerencial en transferencia de tecnología, base de datos, herramientas informáticas, técnicas de relaciones públicas, etc. Es fundamental reforzar las tareas de análisis de nuestras fortalezas y debilidades para no perder la inversión y potenciar los resultados.

Debemos realizar un estudio de las fuentes de financiamiento nacional e internacional y definir una estrategia adecuada cuyo objetivo sea la captación de fondos. De igual forma, se debe gestionar fondos para crear un sistema de servicios científicos y tecnológicos con miras a participar en el mercado nacional e internacional, y generar los fondos para su sostenimiento y para el apoyo al desarrollo de las ciencias, las humanidades y las ciencias sociales y administrativas. Esto implica un estudio de mercado con técnicas modernas e índices orientadores de las políticas a seguir.

Es recomendable elaborar un centro de datos que nos permita ordenar los logros alcanzados por los panameños, tanto en el territorio nacional como en el exterior, así como los aportes en investigación de los extranjeros residentes en Panamá. Por otro lado, urge establecer una política de publicaciones, comunicación y relaciones públicas.

Es una condición ineludible establecer accesos eficientes a internet, bibliotecas digitales, centro de datos, apoyo virtual a los cursos, teleconferencias, pasantías, manuales de procedimiento, certificaciones, etc. La Universidad de Panamá capta un bajo porcentaje de egresados de universidades prestigiosas, por su sistema rígido de selección, que no hace prevalecer los méritos académicos.

Para un docente con gran cantidad de horas de clases y las obligaciones de horas de servicio administrativo, es muy difícil cumplir con las exigencias que requiere un proyecto de investigación de primera línea, lo que indica que hay que hacer cambios para poder impulsar la investigación. A nivel nacional nuestra fortaleza es el gran número de profesores con alta formación. Debemos aprovechar esta ventaja e impulsar la investigación implementando doctorados en todas las disciplinas y proporcionar condiciones óptimas a quienes realizan proyectos financiados.

Para esto debemos hacer sinergias con instituciones como la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología, la Ciudad del Saber, el Instituto Smithsonian, el IFARHU, la ANAM, el Ministerio de Educación, el Sindicato de Industriales y universidades extranjeras de prestigio. De esta forma, forjaremos una universidad orientadora y protagonista del desarrollo nacional.

Centros Regionales

Los Centros Regionales de la Universidad de Panamá tienen una importancia crucial para el país. Muchos profesionales han egresado de sus aulas y han dado valiosos aportes a la evolución de las comunidades. Sin embargo, es imperante renovar el modelo de gestión académica y administrativa de los Centros Regionales, de las Extensiones y de los Programas Anexos, así como conferirles más autonomía y dotarlos de los recursos y equipos necesarios con la finalidad de elevar el nivel académico.

La elaboración y ejecución de planes de desarrollo universitario regionales, como parte de un plan nacional, es un clamor de los docentes. Se debe establecer una visión planificada de largo plazo. Pero estos planes regionales deben surgir del debate de cada unidad académica, con los sectores productivos y las autoridades de las regiones en la que están inmersas. Debemos sustituir el cortoplacismo por la visión a largo plazo, y las directrices desde arriba, por la formulación construida desde las bases universitarias.

La renovación del modelo de la universidad regional ha de partir de un diagnóstico integral que considere nuestras fortalezas, nuestras debilidades, nuestras actuales ofertas académicas, las demandas insatisfechas de estudios regionales, nuevas modalidades formativas, nuevos perfiles de egresados, demandas de investigación, infraestructuras y equipos, nivel presupuestario, vínculos con la sociedad y la internacionalización.

En los Centros Regionales Universitarios se debe establecer un modelo de conducción basado en propuestas colectivas, búsqueda de consensos y renovación periódica de sus visiones. Esto exige una completa transparencia y una real rendición de cuentas.

El proceso renovador de los Centros Regionales involucra convertirlos en espacios para el estudio, la investigación y el diseño de propuestas que den solución a los problemas regionales y nacionales, tanto de las comunidades como de los sectores productivos.

Deben ser oasis de cultura, academia y ciencia para la comunidad a la que se deben; además de ser modelo de desarrollo ambiental sostenible y espacios de vida saludables. Esta misión es insoslayable para toda universidad regional moderna.

Art. 41
El Consejo de Centros Regionales es un órgano de co-gobierno universitario, donde están representados los Centros Regionales Universitarios y las Extensiones Universitarias.

Art. 44
El Consejo de Centros Regionales debe velar por la calidad, pertinencia, eficiencia y eficacia de la docencia, por la investigación, extensión, producción, y servicios en los Centros Regionales.

EL AUTOR ES CATEDRÁTICO.

Sebastián López Ruiz, primer médico, botánico y físico panameño

Eduardo Flores Castro
opinion@laestrella.com.pa

Sebastián López Ruiz nació en la ciudad de Panamá el 18 de enero de 1741, en el seno de una familia de criollos. Al lado de su padre, quien era Escribano de Su Majestad, inicia sus estudios. Luego, en el Seminario estudia Latín y Retórica. Posteriormente, en la Universidad de San Francisco Javier, de Panamá, asiste a cursos de Filosofía, Arte, Física, Metafísica, Animalística y Lógica; aquí obtiene los títulos de Bachiller y de Maestro en Artes.

En 1758 se traslada a la Universidad de San Marcos (Perú), donde estudia y le confieren nuevamente el grado de Bachiller. Allí también estudió jurisprudencia y principios de las ciencias físicas; convirtiéndose en el primer panameño en cursar estudios de Física. Por último estudia medicina, graduándose en 1764; por lo que es el primer panameño en graduarse de medicina.

En el Cuzco ejerce la medicina y en 1767 se traslada a la Ciudad de Panamá, donde presentó un informe sobre la práctica antihigiénica de enterrar cadáveres en las iglesias; esto le ganó el repudio de la aristocracia istmeña. Él lamentó que la ignorancia y el orgullo, privaran sobre los intereses de la comunidad. Además, planteó la necesidad de trasladar el cementerio público, que estaba al lado de la catedral, a las afueras de la ciudad.

En Panamá, realiza numerosas expediciones y descubre yacimientos de mercurio en Panamá, Cruces y Portobelo. A fines de este año, llega a Bogotá, donde practica la medicina y es nombrado en la Secretaría del Virreinato. En esta ciudad, además, dictaba clases particulares de matemáticas y francés. Entre sus alumnos se encontraba el joven Antonio Nariño, quien posteriormente fue precursor de la independencia de Colombia.

En 1774 reporta el descubrimiento de la quina en las cercanías de Bogotá (La quina es una planta medicinal que se utiliza contra la fiebre y la malaria). En 1776 el Virrey, informa a Su Majestad el Rey, de los méritos y particular servicio de Sebastián López Ruiz. Después de ser examinada y verificada la autenticidad y efectividad de las muestras que él había suministrado, el Real Jardín Botánico de Madrid, le asigna un sueldo de dos mil pesos para que perfeccionara su descubrimiento.

Viaja a España en donde es nombrado Botánico de la Real Orden. Posteriormente, se traslada a Francia en donde es nombrado miembro de la Real Academia Madricense y de la Real Sociedad Médica de París, convirtiéndose en el primer neogranadino en ostentar estas distinciones. Luego retorna a América, cargado de libros e investido con el encargo de Comisionado de la Quina y Jefe de su Estanco y Exportación.

En 1783, escribe un informe sobre un yacimiento de petróleo en el distrito de Cáqueza (Colombia) y sus muestras fueron confirmadas como petróleo en Madrid. Siendo de esta manera el descubridor de petróleo en Colombia. En sus exploraciones, describe el nacimiento y cursos de ríos, el cultivo de la cera, de la coca, algodón, tabaco, cacao, la canela silvestre, y enumera las poblaciones indígenas.

En Madrid, el español Celestino Mutis había hecho petición del título de Descubridor de la Quina Neogranadina, lo que dio inicio a un intenso y largo pleito. López Ruiz cometió dos errores, el primero fue que solicitó que el mismo Mutis certificara su descubrimiento y el segundo fue el pensar que el ser un criollo, nada iba a influir en la disputa. Al final, las autoridades realistas le dieron el título de descubridor de la quina al peninsular Celestino Mutis. Se removió a López Ruiz del cargo de Comisionado de la Quina y lo declararon falso descubridor de la quina; además, no se le concedió más permiso para volver a España. A pesar de esto, continuó sosteniendo que él era el descubridor del árbol de quina en la Nueva Granada. En 1801, conoció al barón Alexander Von Humboldt, y posteriormente le hace llegar sus manuscritos para que este los examine.

Llegó a tal punto la persecución contra López Ruiz que trataron de impedir que uno de sus hijos ingresara a estudiar a algunos colegios en Bogotá. El arzobispo de Quito lo definió como natural de Panamá, de una familia un tanto humilde y que al parecer circulaba en sus venas sangre africana, mezclada con noble sangre castellana.

La pregunta que nos hacemos, después de más de 200 años, es: ¿por qué las autoridades realistas invirtieron tanto esfuerzo y se ensañaron contra un desconocido escribiente panameño de la secretaría del virreinato? Sebastián López Ruiz el más grande científico ilustrado del Virreinato, y autor de numerosas monografías científicas, muere pobre, aislado y decepcionado a los 92 años, el 29 de noviembre 1832 en Bogotá. Sus escritos se conservan en los Archivos Generales de Indias, en Sevilla y en la Biblioteca Nacional de Bogotá, como un legado a la posteridad.

CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ

Pilares del desarrollo institucional: Eduardo Flores Castro

La renovación de la Universidad de Panamá debe reconocer al personal administrativo como uno de sus actores importantes para el desarrollo institucional. A través de los años, y por sus luchas gremiales y méritos individuales, se han ganado un espacio preponderante del quehacer universitario. Con su capacidad de generar iniciativas y su fortaleza de acciones, han logrado conquistas laborales que deben ser respetadas y aseguradas, incluso ampliadas.

Como pilar fundamental de esas conquistas está el Reglamento de Carrera del Personal Administrativo, que hoy demanda actualización y mejoras, con la participación decisiva del estamento administrativo. Uno de los aspectos clave es que todas las posiciones vacantes sean ocupadas mediante concurso de méritos, de modo que tengan oportunidad de participar todos los que se distingan por su idoneidad, antigüedad y honestidad, tal como lo disponen las normas universitarias.

Merece especial atención el desarrollo de la profesionalización de los trabajadores administrativos, lo que implica establecer incentivos para aquellos que culminen sus estudios y la reubicación de cargos según su formación académica, antigüedad y méritos, correspondida con un mejor salario.

Es necesario acabar con la práctica de contratar personal para realizar tareas y asumir responsabilidades similares a las de los empleados con más experiencia y comprometidos con la Universidad de Panamá, pero con mayores salarios. Esto constituye un irrespeto a la antigüedad y méritos, además de ser un desestimulante laboral.

El Reglamento del Sistema de Evaluación del Rendimiento por Resultados de los administrativos debe ser revisado y modificado, previa consulta con los propios evaluados y un diagnóstico de los resultados de su aplicación. Actualmente la cultura de la evaluación laboral y profesional es inherente a toda universidad moderna y renovada, pero esta debe despojarse de la finalidad punitiva y discrecionalidad subjetiva.

Un moderno sistema de evaluación tiene como fin medir objetivamente el desempeño, incluir a todos los que ejercen cargos administrativos, identificar y replicar las mejores prácticas laborales, disponer de una variedad de incentivos, de manera que el objetivo central sea la excelencia de la gestión administrativa.

Son muchos los servicios internos que han de ser mejorados para el personal administrativo; uno de ellos, el Centro de Orientación Infantil, que necesita transformarse a fin de ampliar su cobertura y funciones profesionalizadas. La Universidad de Panamá cuenta con personal interdisciplinario para la renovación de este centro especializado y demás servicios, capaz de convertirse en modelo nacional.

Entre otros aspectos pendientes, está cumplir con la revisión periódica de la escala salarial de cargos, de forma que ello contribuya a dotar de una remuneración digna, de acuerdo con los aumentos del costo de la vida y la responsabilidad de trabajar en la Universidad de Panamá, que tiene la obligación de ser ejemplo profesional y de equidad social para el país.

Salvemos el humedal de Matusagaratí

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Eduardo Flores Castro

En los últimos 100 años el planeta ha perdido un 64 % de sus humedales, siendo este proceso más acelerado en las últimas décadas. Anualmente se pierde un 1,0 % de estos sitios, debido a la expansión de las actividades agrícolas, al crecimiento de las ciudades, al impacto del cambio climático y a la degradación de los mismos por agentes químicos en el agua.

Los humedales son una fuente de agua potable, para la irrigación de los cultivos y reducen la subida del nivel del mar. Alrededor de 700 millones de personas viven de la pesca y de la acuicultura en torno a los humedales. Según la Evaluación de Ecosistemas del Milenio, cada kilómetro cuadrado de manglar, en su estado natural, es capaz de producir entre 8000 a 168 000 dólares al año en mariscos. Esta cifra aumentaría si le sumamos los otros servicios que los manglares nos ofrecen.

Panamá con sus 1 840 km2 de manglares, es el país centroamericano con mayor superficie ocupadas por este ecosistema, lo que nos sitúa con una gran riqueza natural. Poseemos seis humedales de importancia internacional: San San Pond Sak (Bocas del Toro), Lagunas de Volcán (Chiriquí), Punta Patiño (Darién), Bahía de Panamá, Golfo de Montijo (Veraguas) y Damani Guariviara (Comarca Ngäbe Buglé). Un estudio realizado en nuestro país, señala que cada kilómetro de costa de manglar produce anualmente un estimado de 100 000 dólares en camarones y pescado por año.

El físico panameño Guillermo Burker, a través de su tesis de maestría, ha demostrado que zonas en donde se han destruido los manglares poseen más intrusión de agua salina en sus acuíferos costeros, en comparación con otras zonas muy próximas en donde se ha preservado el manglar en la costa. En otro estudio de riesgo sísmico, se ha determinado que en las barriadas que han sido construidas sobre relleno de manglares, el riego sísmico es mayor.

En los últimos 50 años, ha desaparecido en nuestro país alrededor del 60 % de nuestros humedales. Esto, desconociendo que alrededor de 170 especies de peces están asociadas a estas zonas. Entre estas especies tenemos: las corvinas, los pargos, los róbalos, los jureles, las cojinúas, las macarelas, las sierras y las anchovetas. Además, de moluscos como la concha negra, langosta, cangrejos y jaibas. En el caso de los camarones, ellos desovan en la plataforma continental y las larvas migran hacia los manglares, donde permanecen hasta etapas preadultas, para retornar nuevamente mar afuera.

En febrero de este año, el presidente Varela sancionó la Ley 39 que protege los humedales a lo largo de la bahía de Panamá. Sin embargo, siguen ingresando a lugares próximos de los manglares de Juan Díaz camiones con desperdicios de proyectos de construcción para ser depositados. En la zona de amortiguamiento de estos manglares hay cerca de 20 proyectos entre edificios, rellenos y canchas de golf. Los moradores de Juan Díaz han señalado que los proyectos inmobiliarios, en torno al corredor, Sur han producido inundaciones de sus residencias.

La falta de guardaparques en las áreas costeras ha provocado que se desarrollen próximos a los manglares pescas con redes de arrastre, actividad que está prohibida en estos lugares. Además que, en las playas próximas a humedales, se dan extracciones de arena, esto a pesar que la ley lo tipifica como un delito.

La laguna Matusagaratí se encuentra en la provincia de Darién, distrito de Pinogana, en la ribera este del río Tuira. Con una superficie de 49 000 249 hectáreas, es la laguna más grande e importante que tiene el país. En vista de que es un lugar de desove y criadero de especies marinas, terrestres y de aves, nuestros aborígenes la llamaron sabiamente ‘Matusagaratí ‘, que quiere decir en lengua guna ‘Lugar de abundancia de comida, rodeado de agua ‘.

Este humedal fue absurdamente comprado por un empresario agrícola, que ha estado desaguando por más de seis años la laguna. Su desagüe está impidiendo que deje de actuar como un filtro natural que alimenta a los ríos subterráneos. Este crimen ecológico ha sido ejecutado por una empresa que consiguió miles de hectáreas del humedal. El humedal Matusagaratí es el corazón de la cuenca del Tuira, por lo que debe recuperarse y cerrarse los canales que drenan la laguna. Esta reserva ecológica debe pasar a manos del Estado y ser declarado humedal protegido por ley.

CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ.

Renovación de los Centros Regionales

Eduardo Flores Castro

Los Centros Regionales de la Universidad de Panamá tienen una importancia crucial para el país. Con su creación se iniciaron los primeros estudios superiores provinciales y locales. Muchos profesionales han egresado de sus aulas y valiosos aportes han dado a la evolución de las comunidades. Sin embargo, es necesario renovar el modelo de gestión académica y administrativa de los Centros Regionales, de las Extensiones y de los Programas Anexos, así como conferirles más autonomía, y dotarlos de los recursos y equipos necesarios, con la finalidad de elevar el nivel académico.

La elaboración y ejecución de planes de desarrollo universitario regionales, como parte de un plan nacional, es un clamor de los docentes, estudiantes y administrativos. De la acción coyuntural hay que pasar a una visión planificada de largo plazo, cuyo horizonte puede ser el centenario de nuestra universidad. Pero estos planes estratégicos regionales deben surgir del debate colectivo de cada unidad académica, con los sectores productivos y las autoridades de las regiones en las que están inmersas. Debemos sustituir el cortoplacismo por la visión a largo plazo, y las directrices desde arriba, por la formulación construida desde las bases universitarias.

La renovación del modelo de la universidad regional ha de partir de un diagnóstico integral que considere nuestras fortalezas, nuestras debilidades, nuestras actuales ofertas académicas, las demandas insatisfechas de estudios regionales, nuevas modalidades formativas, nuevos perfiles de egresados, demandas de investigación, infraestructuras y equipos, nivel presupuestario, vínculos con la sociedad y la internacionalización.

Merece especial atención el resolver los problemas que viven los docentes, administrativos y estudiantes, la escasa apertura de concursos a cátedra, el bajo porcentaje de profesores de tiempo completo y el abultamiento de horas no remuneradas a los profesores de tiempo parcial. Además, hay que garantizar el derecho a la estabilidad, salvaguardar la dignidad y los méritos de los profesores, debemos adoptar programas permanentes de concursos regulares y de concursos para administrativos, transformar las infraestructuras y los servicios, asegurar la total libertad de disentir y de pensamiento. Al igual que ofrecer a los docentes todas las facilidades para participar en programas de perfeccionamiento, especialidades, maestrías y doctorados, según las necesidades regionales.

Hay que ampliar y hacer efectiva la descentralización de los Centros Regionales Universitarios, como la vía para su constante transformación. Esto implica estructurar un modelo de conducción basada en propuestas colectivas, búsqueda de consensos y renovación periódica de sus visiones. Con ayuda de la tecnología debe descentralizarse la información y los servicios. La Junta de Centro Regional debe ejercer la función de fiscalizar el uso de los recursos presupuestarios asignados y de autogestión. La administración descentralizada exige una completa transparencia y una real rendición de cuentas. La evaluación, pertinencia, equidad y la participación democrática deben sostener la nueva cultura universitaria.

El proceso renovador que deben experimentar los Centros Regionales involucra superar el enclaustramiento y convertirlos en espacios para el estudio, la investigación y el diseño de propuestas que den solución a los problemas regionales y nacionales, tanto de las comunidades como de los sectores productivos. Los Centros Regionales debe ser oasis de cultura, academia y ciencia para la comunidad a la que se deben; además de ser modelo de desarrollo ambiental sostenible y espacios de vida saludables.

Esta misión es insoslayable para toda universidad regional moderna.

CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ.

Eduardo Flores: “La universidad está vendiendo su patrimonio”

El catedrático Eduardo Flores preside el Movimiento de Renovación Universitaria que busca el relevo de poder en la rectoría.

Isaías Cedeño
icedeno@laestrella.com.pa

El doctor en Física y catedrático de la Universidad de Panamá, Eduardo Flores, en entrevista exclusiva con La Estrella de Panamá, explica algunos de los hechos que vienen ocurriendo en este centro de estudios durante la gestión del rector Gustavo García de Paredes. El también aspirante a la rectoría de la universidad denuncia, igualmente, la venta de más de 300 hectáreas de terrenos propiedad, así como las contrataciones irregulares de profesores y la expulsión del profesor Miguel Antonio Bernal.

¿PERCEPCIÓN O REALIDAD: ESTÁ LA UP DOMINADA POR SU RECTOR, GUSTAVO GARCÍA DE PAREDES?

La UP tiene una estructura más centralizada aún que la del gobierno nacional y el profesor García de Paredes controla muchos órganos del gobierno universitario. Eso se traduce, entre otras cosas, en la capacidad de vetar las decisiones de compra de una facultad. Si el rector lo decide, la facultad no compraría ni un clavo. Todo decano o director de centro regional que no quiera pasar a la historia como mal administrador se verá forzado a guardarse las críticas contra el rector para no perjudicar sus unidades académicas ni su trabajo.

¿PARECE USTED ESTAR DESCRIBIENDO UN GOBIERNO ELECTO DEMOCRÁTICAMENTE PERO CONVERTIDO EN TIRANO?

Los primeros años de la administración de García de Paredes, hace dos décadas, fueron buenos, pero después de su primera reelección se iniciaron los tropiezos e irregularidades. Nadie puede permanecer más tiempo de lo necesario en un puesto público porque al rato se sentirá dueño de todo lo que dirige. Las intenciones de reelección que él tiene son un daño terrible para la institución sin contar las persecuciones que vendrán con ello.

¿EL ESTANCAMIENTO DE LA UP ES PRODUCTO DE LOS TROPIEZOS ADMINISTRATIVO?

Efectivamente, la rectoría no muestra ni la más mínima preocupación por la caída en picada que ha tenido la institución. En 2001, llegamos a tener 76 mil estudiantes, pero en el 2015 tenemos solo 50 mil. En lugar de estar persiguiendo profesores y estudiantes porque critican su administración, deberían estar instalando foros para buscarle solución a este problema que tiene su origen en lo administrativo.

LOS TERRENOS DE CIENCIAS AGROPECUARIAS FUERON VENDIDOS PARA CONSTRUIR UN NUEVO EDIFICIO ACADÉMICO. ¿QUÉ PIENSA DE LA VENTA DE LOS TERRENOS DE LA UNIVERSIDAD?

Somos la única universidad que vende su patrimonio sin medir las consecuencias. Teníamos una acreditación internacional en la carrera de producción animal y la perdimos por la venta de 300 hectáreas de tierra en Tocumen. Se han vendido 54 hectáreas en Río Hato y se tienen en arriendo otras 30 a una empresa que paga menos de un dólar por metro cuadrado. Escuché que el rector dijo que estas ventas se debieron a que el gobierno presionó con expropiarlas. Yo no le creo.

¿EL PODER ECONÓMICO HA METIDO SUS MANOS EN LA EDUCACIÓN?

No podría decírtelo así tan claro, pero lo que sí te puedo decir es que algunos seres humanos no se acostumbran a que les digan simplemente ‘profesor’. Les gusta que les digan ‘señor rector’ o ‘rector magnífico’ y esa es una actitud enfermiza.

LA EXPULSIÓN DEL PROFESOR MIGUEL ANTONIO BERNAL HA AGITADO A LA OPINIÓN PÚBLICA. SE DICE QUE ES ILEGÍTIMA, PERO HA LLEGADO HASTA LA ÚLTIMA INSTANCIA QUE ES EL CONSEJO GENERAL UNIVERSITARIO. ¿QUÉ PIENSA AL RESPECTO?

Es totalmente ilegal. Primero que todo, si el doctor Bernal iba a ser juzgado, el caso debía llevarse en primer lugar al Consejo Académico de su facultad. Se ha violado el debido proceso. El Consejo Académico que expulsó a Bernal está precedido por el profesor García de Paredes, y él no puede ser juez y parte.

¿CÓMO TODO LO QUE NOS HA DICHO NO TEME CORRER LA MISMA SUERTE QUE EL PROFESOR BERNAL?

Cuando asumimos la responsabilidad de dirigir un movimiento para buscar la renovación universitaria sabíamos en qué nos podíamos meter.