Renovar la Universidad de Panamá

IMPACTO NACIONAL | SOCIEDAD

La Universidad de Panamá debe convocar un proceso de reflexión sobre su situación y los nuevos horizontes de renovación que exige la nación. Es oportuno, a veinte años para convertirnos en una universidad centenaria, renovar las visiones y su estilo de gestión centralista.

POR: EDUARDO FLORES CASTRO

Pese a que en la Ley Orgánica y el Estatuto universitarios se instituye la Carrera Académica, hasta la fecha no ha sido reglamentada. A falta de esta reglamentación, se ha aplicado una serie de reglamentos desactualizados e inconexos. Tales son los casos de los reglamentos de Banco de Datos y de Evaluación del Desempeño del Docente. Estos requieren una nueva formulación porque el primero determina el reclutamiento de los nuevos profesores que requiere la Universidad del siglo XXI; y el segundo hay que despojarlo de su esencia punitiva y dotarlo de objetivos que conduzcan al logro de la excelencia académica. Esta nueva definición reglamentaria debe ser el resultado de la participación y evaluación de los propios docentes.

Se debe establecer políticas y programas de perfeccionamiento permanente del docente, que complementen su formación académica, didáctica y el uso de las tecnologías de la información. Es necesario ofrecer programas de doctorado para los profesores o poner a su disposición estudios en universidades internacionales. No es posible que le pidamos a nuestros docentes que obtengan un doctorado y, al mismo tiempo, tengan que cumplir con una carga docente normal.

El otorgamiento del tiempo completo no puede seguir siendo una atribución discrecional del rector. Debe establecerse un reglamento para otorgar la deicación de tiempo completo, considerando las necesidades, los méritos y tiempo de labor de los aspirantes. Al ganar un concurso de una posición regular, al profesor especial con dedicación de tiempo completo deberá otorgársele, de forma automática, ea misma dedicación en la categoría de regular, no como ocurre hoy, pues son conocidos varios casos de docentes que eran tiempo completo y que, después de ganar un concurso a cátedra, no se les ha mantenido esta condición por motivos políticos.

Hay que eliminar la ilegal práctica de asignar a los profesores parciales más horas de las que se les pueden pagar, ya que esto implica una explotación laboral por parte de la institución. Se requiere un plan permanente de apertura periódica de concursos a profesores regulares, de manera que descartaremos la práctica de abrir una plaza por departamento, que provoca rivalidades innecesarias entre colegas.

La estabilidad del docente universitario debe imperar sobre las prácticas clientelistas y arbitrarias, como es el caso del temor a represalias por discrepar con las autoridades. Es preciso erradicar la práctica nociva de ser aislado o perseguido por tener una opinión diferente a la de las autoridades y por apoyar una opción electoral diferente. Sin la absoluta libertad a disentir y el ejercicio pleno de la democracia, no hay estabilidad laboral y es prácticamente imposible hacer universidad.

Debemos actualizar las carreras que ofrece la Universidad y dotarlas de infraestructura y laboratorios modernos. Nuestros programas, a todos los niveles, deben estar vinculados con el desarrollo sostenible del país, complementados con formación cultural, humanística y pensamiento crítico. Se deben establecer convenios entre la Universidad e instituciones públicas y privadas, tanto a nivel nacional como internacional. Es necesario establecer una comunicación permanente entre universidad, sociedad, empresas y el Estado, para establecer una hoja de ruta para el desarrollo nacional. Se deben ofrecer becas para estudiantes de escasos recursos y para estudiantes con buen índice académico.

La investigación

La investigación en la Universidad de Panamá se ha caracterizado, en comparación con universidades oficiales de otros países, por un bajo presupuesto y por un número reducido de profesionales dedicados a ella.

Esto no ha permitido lograr una productividad pertinente, reflejada por publicaciones en revistas indexadas. Si utilizamos criterios como inversión en investigación, número y salario medio de los investigadores, también confirmamos un déficit.

La institución está limitada por la cosmovisión de sus administradores, por el bajo apoyo a la investigación y por asignar un valor marginal a esta labor. Es absolutamente necesaria la renovación de la administración universitaria, de manera que se establezcan programas de incentivos a los investigadores, programas de perfeccionamiento profesional y se asigne un porcentaje del presupuesto universitario a la investigación. Merecería la pena emular a la Universidad Autónoma de Chiriquí, que tiene una asignación por ley del 5% del presupuesto de funcionamiento para el apoyo a la investigación.

La universidad tiene competencias para participar con opciones de éxito en licitaciones, pero lo hace muy pocas veces o no logra por falta de organización. Esto presupone una falla gerencial en transferencia de tecnología, base de datos, herramientas informáticas, técnicas de relaciones públicas, etc. Es fundamental reforzar las tareas de análisis de nuestras fortalezas y debilidades para no perder la inversión y potenciar los resultados.

Debemos realizar un estudio de las fuentes de financiamiento nacional e internacional y definir una estrategia adecuada cuyo objetivo sea la captación de fondos. De igual forma, se debe gestionar fondos para crear un sistema de servicios científicos y tecnológicos con miras a participar en el mercado nacional e internacional, y generar los fondos para su sostenimiento y para el apoyo al desarrollo de las ciencias, las humanidades y las ciencias sociales y administrativas. Esto implica un estudio de mercado con técnicas modernas e índices orientadores de las políticas a seguir.

Es recomendable elaborar un centro de datos que nos permita ordenar los logros alcanzados por los panameños, tanto en el territorio nacional como en el exterior, así como los aportes en investigación de los extranjeros residentes en Panamá. Por otro lado, urge establecer una política de publicaciones, comunicación y relaciones públicas.

Es una condición ineludible establecer accesos eficientes a internet, bibliotecas digitales, centro de datos, apoyo virtual a los cursos, teleconferencias, pasantías, manuales de procedimiento, certificaciones, etc. La Universidad de Panamá capta un bajo porcentaje de egresados de universidades prestigiosas, por su sistema rígido de selección, que no hace prevalecer los méritos académicos.

Para un docente con gran cantidad de horas de clases y las obligaciones de horas de servicio administrativo, es muy difícil cumplir con las exigencias que requiere un proyecto de investigación de primera línea, lo que indica que hay que hacer cambios para poder impulsar la investigación. A nivel nacional nuestra fortaleza es el gran número de profesores con alta formación. Debemos aprovechar esta ventaja e impulsar la investigación implementando doctorados en todas las disciplinas y proporcionar condiciones óptimas a quienes realizan proyectos financiados.

Para esto debemos hacer sinergias con instituciones como la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología, la Ciudad del Saber, el Instituto Smithsonian, el IFARHU, la ANAM, el Ministerio de Educación, el Sindicato de Industriales y universidades extranjeras de prestigio. De esta forma, forjaremos una universidad orientadora y protagonista del desarrollo nacional.

Centros Regionales

Los Centros Regionales de la Universidad de Panamá tienen una importancia crucial para el país. Muchos profesionales han egresado de sus aulas y han dado valiosos aportes a la evolución de las comunidades. Sin embargo, es imperante renovar el modelo de gestión académica y administrativa de los Centros Regionales, de las Extensiones y de los Programas Anexos, así como conferirles más autonomía y dotarlos de los recursos y equipos necesarios con la finalidad de elevar el nivel académico.

La elaboración y ejecución de planes de desarrollo universitario regionales, como parte de un plan nacional, es un clamor de los docentes. Se debe establecer una visión planificada de largo plazo. Pero estos planes regionales deben surgir del debate de cada unidad académica, con los sectores productivos y las autoridades de las regiones en la que están inmersas. Debemos sustituir el cortoplacismo por la visión a largo plazo, y las directrices desde arriba, por la formulación construida desde las bases universitarias.

La renovación del modelo de la universidad regional ha de partir de un diagnóstico integral que considere nuestras fortalezas, nuestras debilidades, nuestras actuales ofertas académicas, las demandas insatisfechas de estudios regionales, nuevas modalidades formativas, nuevos perfiles de egresados, demandas de investigación, infraestructuras y equipos, nivel presupuestario, vínculos con la sociedad y la internacionalización.

En los Centros Regionales Universitarios se debe establecer un modelo de conducción basado en propuestas colectivas, búsqueda de consensos y renovación periódica de sus visiones. Esto exige una completa transparencia y una real rendición de cuentas.

El proceso renovador de los Centros Regionales involucra convertirlos en espacios para el estudio, la investigación y el diseño de propuestas que den solución a los problemas regionales y nacionales, tanto de las comunidades como de los sectores productivos.

Deben ser oasis de cultura, academia y ciencia para la comunidad a la que se deben; además de ser modelo de desarrollo ambiental sostenible y espacios de vida saludables. Esta misión es insoslayable para toda universidad regional moderna.

Art. 41
El Consejo de Centros Regionales es un órgano de co-gobierno universitario, donde están representados los Centros Regionales Universitarios y las Extensiones Universitarias.

Art. 44
El Consejo de Centros Regionales debe velar por la calidad, pertinencia, eficiencia y eficacia de la docencia, por la investigación, extensión, producción, y servicios en los Centros Regionales.

EL AUTOR ES CATEDRÁTICO.

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Un comentario en “Renovar la Universidad de Panamá

  1. Las instituciones son permanentes, las personas transitorias. Ambas son necesarias para mantener el sistema universitario. Por lo tanto el año 2016, debe ser el año de la renovación en la Universidad de Panamá. Es importante para oxigener el sistema y no caer en la entropia.

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