Los 100 años del Canal y su impacto en las ciencias en Panamá

Eduardo Flores Castro

El Canal de Panamá fue la mayor obra de ingeniería en el mundo durante las primeras décadas del siglo XX. Para su construcción se utilizaron los avances de la tecnología más importantes de la época y algunas de las maquinarias utilizadas fueron diseñadas y construidas especialmente para el Canal. Se utilizaron dragas, grúas gigantescas y aceros y materiales de última generación, se construyeron ferrocarriles y se diseñaron represas e hidroeléctricas con gigantescas turbinas.

En vista que el centenar de selectos ingenieros que laboraban en el Canal, su función no era la de transmitir conocimiento, nuestros primeros gobernantes se vieron en la necesidad de becar a un grupo de jóvenes para especializarse en el extranjero y que posteriormente se dedicaran a la enseñanza. Entre estos becados estaba Fermín Naudeau, quien estudió matemática en Chile, y Luís Ramón Salvat y Sebastián Gilberto Ríos quienes estudiaron matemática en Alemania.

Cuando culmina la construcción del Canal de Panamá, el desarrollo tecnológico y científico del país era prácticamente el mismo que al inicio de la construcción. El Canal no había contribuido a elevar muestro nivel científico, ni a crear los profesionales en las diferentes ramas que se estaban necesitando e iba a necesitar el país para su desarrollo. Por esto, en 1913, el Dr. Belisario Porras, crea el primer curso Profesional de Matemática para formar docentes en esta especialidad.

La construcción del Canal, fue un elemento importante para el saneamiento de la Ciudad de Panamá y Colón. En ella funcionaban excelentes hospitales con un cuerpo de profesionales de la salud de muy alto nivel. Pero nuevamente, la mayoría de los panameños no tenían acceso a estos servicios. Por esta razón, en 1920, se crea la Escuela de Farmacia cuyo objetivo era preparar jóvenes que atendieran la demanda de los sistemas nacionales responsables del suministro, registro y control de los medicamentos y alimentos. También se creó una Escuela de Agrimensura.

El Canal siguió funcionando eficientemente para el servicio de los Estados Unidos y el mundo con un destacado grupo de profesionales. Ellos pudieron haber laborado como catedráticos universitarios en cualquier universidad de prestigio. Empero, en 1935, el presidente Harmodio Arias, con el decidido apoyo del Dr. Octavio Méndez Pereira crea la Universidad de Panamá y se ven en la necesidad de contratar docentes en el extranjero. La Universidad contaba con el Colegio Central de Artes y Ciencias, en donde se establecía, entre otros, un curso de tres años que conducía a la Licenciatura en Farmacia, un curso de tres años preparatorio para el ingreso en una Escuela de Medicina, que bajo determinadas condiciones, y un año más de estudios, conducía a la licenciatura con especificación en alguna ciencia particular.

Si bien el Canal no había contribuido a la formación de nuestra Universidad, en 1941, jugó un papel negativo para la institución. Debido a la Segunda Guerra Mundial y a la presencia militar estadounidense en la Zona del Canal, cuatro profesores alemanes que laboraban en la Universidad de Panamá desde su fundación, fueron separados de sus cátedras. Ellos fueron: el Dr. Erich Graetz profesor de Biología, el Dr. Lawrence Malowan profesor de Farmacia, el Dr. Richard Behrendt profesor de Ciencias Sociales y Economía y el Dr. Werner Bohnstedt profesor de estadística y administrador de negocios.

Los aportes del Canal a nuestro desarrollo científico, se dio en cierta medida a partir de la década del 70, a través del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales. Sin embargo, su impacto a nuestro desarrollo científico-técnico, durante la administración estadounidense y la posterior reversión ha sido escaso. Incluso, durante la actual ampliación del Canal, las sofisticadas tecnologías que se utilizan, no han permeado nuestro desarrollo tecnológico. Por esta razón, soy de la opinión, que una parte significativa de los ingresos del Canal de Panamá, deben ser destinados exclusivamente a la educación, en todos los ámbitos del conocimiento y a todos los niveles. Esto además de invertir en el mayor recurso de un país, la formación académica de su población, sería un acto de justicia con todas las generaciones de estudiantes que hicieron posible que 100 años después podamos decir: alcanzamos por fin la victoria.

*CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ.

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