Einstein y sus luchas

Eduardo Flores Castro

Tras estallar la Primera Guerra Mundial, Albert Einstein y su amigo Georg Nicolai redactaron un manifiesto en el que se hacía un llamado a unir fuerzas en demanda de una paz justa y la construcción de una Europa unida. Solo cuatro intelectuales más firmaron el documento.

En la década de 1930, periódicos señalaron que Einstein tramaba algo perverso para desacreditar a la ciencia alemana con su “estúpida relatividad”. Algunos científicos alemanes señalaron que la relatividad era el “bolchevismo de la física” y una “matemática judía”. Por otra parte, en Moscú se señalaba que la relatividad era “un producto de la clase burguesa en descomposición”. Un semanario decía en su editorial: “No podemos censurar el hecho de que los obreros sean seducidos por Marx, cuando los profesores alemanes se dejan engatusar por Einstein”.

Einstein era insultado y amenazado por personas que aguardaban frente a su casa. Muchos judíos de Berlín se sentían molestos con él, ya que lo único que deseaban era ser silenciosamente asimilados por la sociedad alemana.

A los 50 años, presentó la Teoría del Campo Unificado. Esta teoría, que nadie entendía, desató una controversia religiosa. El reverendo Howard señaló que Einstein estaba demostrando lo esbozado por san Pablo: “Todas las cosas son una sola cosa”. El cardenal O´Connell refiriéndose a su teoría dijo: “Especulación nebulosa, que produce una duda universal acerca de Dios y de su creación”. El Osservatore Romano en un editorial indicó: “Se trata de un auténtico ateísmo, aun cuando está camuflado bajo el aspecto de panteísmo cósmico”. El rabino Goldstein le preguntó: ¿Cree usted en Dios? A lo que Einstein respondió: “Creo en el Dios de Spinoza, que se revela a sí mismo en la armonía de todo lo que existe, no en un Dios que se interesa por el destino y las acciones de los hombres”. La revista judía “Reflex”, señaló: “El spinozismo de Einstein a los ojos de las personas piadosas, es peor que el franco ateísmo; es pura blasfemia”.

En esta época señaló: “Si solamente el 2% de los asignados para el servicio militar anunciasen su decisión de negarse a combatir, los Gobiernos serían impotentes. No se atreverían a enviar a la cárcel a un número tan grande de personas”.

Denuncia que la falta de protesta enérgica, de las naciones, contra Japón por la agresión contra China, se debe a que ellas “persiguen ciertos propósitos para su propio provecho miserable y temporal y no quieren subordinar sus fines egoístas al bienestar y prosperidad de la sociedad en su conjunto”.

Por otra parte, la señora Frothingaham, presidenta de la Corporación Patriótica de Mujeres, protestó con su grupo ante el Departamento de Estado de EE.UU., señalando que Einstein estaba “afiliado a un mayor número de grupos anarquistas y comunistas que el propio José Stalin”. En esta época, recibe cartas coléricas de judíos en las que lo culpaban por la represión contra ellos. Sobre esto él señaló: “La situación de Alemania demuestra lo que sucede cuando la gente no se manifiesta contra el mal”.

En 1949 publicó un artículo bajo el título ¿Por qué el socialismo? en el que reflexiona sobre la historia y las consecuencias de la anarquía económica de la sociedad capitalista. En una entrevista televisiva señaló: “Dentro de los Estados Unidos, un tremendo poder financiero está concentrándose en las manos de los militares. La juventud está siendo militarizada, y la lealtad de los ciudadanos, particularmente la de los civiles, está siendo meticulosamente inspeccionada por una fuerza policíaca que va siendo cada día más poderosa. Se está molestando a personas de ideas políticas independientes. Se está adoctrinando sutilmente al pueblo por medio de la radio, la prensa y las escuelas. Bajo la presión del secreto militar, el margen de la información pública se va restringiendo más y más”.

En 1952, le ofrecen la presidencia del Estado de Israel. Entre las razones que dio para no aceptar el ofrecimiento fue: “Difícil situación que se suscitaría si el Gobierno o el Parlamento determinara decisiones que pudieran crear un conflicto con mi conciencia”.

Frente al proceso inquisidor liderado por el senador McCarthy, cuya consigna era: “Raspad a un intelectual y encontraréis a un comunista”, señaló que: “Todo intelectual que es citado ante una de las comisiones debería negarse a declarar; es decir, debería estar preparado para la cárcel y la ruina económica, en suma, al sacrificio de su bienestar personal en el interés del bienestar cultural de su país”. Además, añadió: “Vine a Estados Unidos porque oí que en este país existía una gran libertad. Cometí un error al elegir Estados Unidos como una tierra de libertad, y es un error que en el balance de mi vida ya no puedo compensar”.

Albert Einstein debe ser para todos un modelo de ciudadano. Así como él lo hizo, debemos luchar por el derecho a la libertad, a hablar sin temor, a escoger a nuestros representantes sin miedo a represalias, y sobre todo debemos manifestarnos contra las injusticias, la prepotencia y el autoritarismo.

Anuncios

Deje un Comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s