Caso Turner: pasar de denunciante a sancionado

Eduardo Flores Castro

Una universidad es una institución de enseñanza superior y de generación de conocimientos que otorga grados académicos en diferentes áreas del saber. Para que exista generación de conocimientos, los académicos universitarios deben gozar de un clima propicio, donde la libertad es un factor esencial de este ambiente.

La libertad es la ausencia de interferencia con la soberanía de un individuo, mediante el uso de la coacción o la agresión. La libertad y la tolerancia son unas de las condiciones que deben tener todas las universidades para que se puedan llamar democráticas.

En el caso del profesor Jaime Turner (catedrático regular a tiempo completo de la Facultad de Humanidades, con más de 35 años de docencia), lo que preocupa a los universitarios –y debería preocupar a toda la sociedad panameña– es que el profesor Turner fue sancionado, con un año sin salario, por haber escrito un artículo en donde señala que en la Universidad de Panamá hay corrupción.

La corrupción es el mal uso del poder para conseguir una ventaja ilegítima. La corrupción puede tomar diferentes formas: uso ilegítimo de información, tráfico de influencia, soborno, extorsión, fraude, malversación, caciquismo, compadrazgo, nepotismo, impunidad, etc.

Es sabido que el profesor Turner es un fuerte crítico de los intentos de modificar el artículo 34 de la ley de la Universidad, que permitiría que las autoridades se puedan reelegir indefinidamente.

En nuestra opinión, los procesos y valores en nuestra primera casa de estudios se han trastocado, pues ahora resulta que quien denuncia es el castigado. La forma correcta de actuar cuando un universitario denuncia un acto indebido o de corrupción dentro de nuestra institución es que las autoridades inviten al denunciante a que ofrezca detalles sobre estos hechos para que se inicie la investigación.

En el caso del profesor Turner, esto no ocurrió así, lo que hicieron las autoridades fue llevarlo, en primera instancia, a la Comisión de Disciplina para que el profesor explicara dónde está la corrupción. Es decir, que se considera como delito denunciar la corrupción.

Señores autoridades de la Universidad de Panamá, por el bien de la institución, para revertir la imagen negativa que este caso deja ante la población nacional, y en aras de salvaguardar la libertad de expresión y el derecho a disentir en nuestra Universidad, solicitamos que reconsideren lo actuado.

Dar marcha atrás no siempre es signo de debilidad, en este caso sería de sabiduría y tolerancia. Esto lo pedimos a nombre de los miles de universitarios que en estos momentos no se atreven a pronunciarse, pero sí censuran la sanción contra el profesor Turner, porque Jaime Turner somos todos.

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